Era el representante vaticano en Indonesia y el sudeste asiático. También sirvió en Camerún, Guinea Ecuatorial y en la Secretaría de Estado
España ya tiene nuevo nuncio. Se trata de Piero Pioppo, un arzobispo italiano con una larga trayectoria diplomática. Lo ha comunicado el Vaticano este lunes, una vez recibió, hace unos días, el plácet del Gobierno. Se convierte así en el representante en nuestro país del papa León XIV y de la Santa Sede.
Piero Pioppo llega a España después de que el papa Francisco nombrase en marzo a Bernardito Auza como nuevo nuncio ante la Unión Europea, que dejó nuestro país el 21 de mayo. Desde entonces, la representación diplomática vaticana quedó bajo la responsabilidad del primer consejero de la embajada, el polaco Roman Walczak.
El nuevo representante pontificio aterrizará en España tras una amplia experiencia de servicio en diferentes países. Desde 1993, cuando ingresó en el Servicio Diplomático, ha trabajado en Corea, Chile y en la Secretaría de Estado. En 2006 fue nombrado prelado del Instituto para las Obras de Religión (IOR), conocido como banco vaticano. Fue, además, secretario personal del cardenal Angelo Sodano, que fuera secretario de Estado con Juan Pablo II.
Es en 2010 cuando el papa Benedicto XVI lo envía a África como jefe de misión diplomática, como nuncio apostólico en Camerún y Guinea Ecuatorial. El 18 de marzo de ese mismo año recibió la ordenación episcopal de manos el entonces secretario de Estado, Tarcisio Bertone.
En septiembre de 2017, y ya durante el pontificado del papa Francisco, Pioppo es enviado a Indonesia. En la zona también asumirá desde 2018 la representación vaticana ante la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN). Justo hace un año, el arzobispo recibió en Indonesia al papa Francisco en su viaje más largo y el penúltimo de su pontificado.
Las funciones del nuncio
Con todo este bagaje y con dominio del español, además de otras lenguas como el italiano, el francés y el inglés, Piero Pioppo llega a nuestro país para representar a León XIV ante la Iglesia local y las autoridades públicas.
Entre sus funciones en relación con la Iglesia local, según recoge el Código de Derecho Canónico, están, entre otras, informar a la Sede Apostólica de la situación de las Iglesias; prestar ayuda y consejo a los obispos; mantener frecuentes relaciones con la Conferencia Episcopal, defender con los obispos ante las autoridades estatales todo lo que le pertenece a la misión de la Iglesia y de la Sede Apostólica.
Además, tiene un papel fundamental en el nombramiento de los nuevos obispos, pues es el encargado de «transmitir o proponer los nombres de los candidatos, así como instruir el proceso informativo de los que han de ser promovidos». Siempre, la última decisión la tiene el Papa.
En sus relaciones con las autoridades civiles, deberá promover y fomentar las relaciones entre la Santa Sede y las autoridades del Estado y abordar cuestiones que tengan que ver con las relaciones entre la Iglesia y el Estado, siempre teniendo en cuenta el parecer y consejo de los obispos.








