La paz es el hilo conducto de la visita del Pontífice a Líbano, donde se encontrará con autoridades, Iglesia local y otras confesiones y religiones
Día 3 · Líbano — 2 de diciembre
Misa y despedida — 9:30
El papa León XIV concluyó su primer viaje internacional con una Eucaristía en las inmediaciones del puerto de Beirut, donde se acercó previamente para rezar por las víctimas y afectados por la explosión que se produjo en 2020.
En la homilía, hizo un llamamiento a todo a no ceder ante el mal que se extiende, una idea que repitió en un llamamiento al final de la Eucaristía.
«Oriente Medio necesita actitudes nuevas, para rechazar la lógica de la venganza y la violencia, para superar las divisiones políticas, sociales y religiosas, para abrir capítulos nuevos bajo el signo de la reconciliación y la paz. La vía de la hostilidad mutua y de la destrucción en el horror de la guerra ha ido demasiado lejos, con los deplorables resultados que están a la vista de todos. Necesitamos cambiar de camino, necesitamos educar el corazón para la paz», afirmó con rotundidad.
Y continuó con una petición a la comunidad internacional: «Que no se escatimen esfuerzos para promover procesos de diálogo y reconciliación. Dirijo un apremiante llamamiento a cuantos están investidos de autoridad política y social, aquí y en todos los países marcados por guerras y violencia: ¡escuchen el clamor de sus pueblos que invocan la paz! Pongámonos todos al servicio de la vida, del bien común y del desarrollo integral de las personas».
Antes de trasladarse al aeropuerto, lanzó un mensaje de ánimo a todos los cristianos de Oriente, «ciudadanos de estas tierras por derecho propio». «Toda la Iglesia lo mira con afecto y admiración. Que la Bienaventurada Virgen María, Nuestra Señora de Harissa, los proteja siempre», concluyó.
Homilía y llamamiento del papa León en la Eucaristía en Beirut.
Día 2 · Líbano — 1 de diciembre
Cerca de los jóvenes — 16:45
La jornada del Papa concluyó cerca de los jóvenes, con los que se reunió en la plaza contigua al Patriarcado de Antioquía.
León XIV recordó que el punto firme para perseverar en el compromiso por la paz no es una idea, un contrato o un principio moral: «Viene de lo alto. ¡Es Cristo! Él es el fundamento de nuestra confianza, el testigo de la misericordia que redime al mundo de todo mal».
También subrayó que las relaciones basadas en el yo no pueden ser fecundas, del mismo modo que no se ama de verdad si se hace con fecha de caducidad. «Las relaciones sólidas y fecundas se construyen juntos, sobre la confianza recíproca, sobre ese «para siempre» que palpita en toda vocación a la vida familiar y a la consagración religiosa», agregó.
Y concluyó: «Queridos amigos, ¿qué es lo que expresa la presencia de Dios en el mundo más que cualquier otra cosa? El amor, la caridad. La caridad habla un lenguaje universal porque habla al corazón de cada uno. No es un ideal, sino una historia revelada en la vida de Jesús y de los santos, que son nuestros compañeros en las pruebas de la vida».

Encuentro ecuménico e interreligioso — 15:00
En la tarde del lunes, el papa León XIV se reunió con líderes de las distintas confesiones cristianas y religiones que están presentes en Líbano. A todos ellos envió un mensaje de esperanza en una tierra marcada por la inestabilidad, por «conflictos tan complejos y prolongados».
«Sin embargo, en medio de estas luchas, se puede encontrar esperanza y aliento cuando nos centramos en lo que nos une: nuestra humanidad común y nuestra creencia en un Dios de amor y misericordia. En una época en la que la coexistencia puede parecer un sueño lejano, el pueblo libanés, aun abrazando diferentes religiones, se erige como un poderoso recordatorio de que el miedo, la desconfianza y los prejuicios no tienen la última palabra, y que la unidad, la reconciliación y la paz son posibles», subrayó.
Con la Iglesia local — 10:20
En su encuentro con la Iglesia local, en el Santuario de Nuestra Señora del Líbano (Harissa), ha recordado que para alcanzar la paz hay que mirar más allá. «Si queremos construir la paz, anclémonos al cielo y, firmemente dirigidos hacia allí, amemos sin miedo a perder lo efímero y demos sin medida», ha dicho.
A través de los testimonios —la labor pastoral en un pueblo, apoyo a los migrantes o la educación—, el Papa ha reconocido la labor que la Iglesia en Líbano realiza, aun en condiciones difíciles.
Se trata de ser llevar a todos el perfume de Cristo, que «no es un producto costoso reservado a unos pocos que pueden permitírselo, sino el aroma que se desprende de una mesa generosa en la que hay muchos platos diferentes y de la que todos pueden servirse juntos».

Tumba de san Charbel — 8:45
El día comenzó para el papa León XIV con una visita a la tumba de san Charbel, en el monasterio de San Maroun (Annaya).
Allí, el Pontífice ha reivindicado la figura de san Charbel y sus enseñanzas, en particular, para obispos, ministros ordenados. «Nos recuerda las exigencias evangélicas de nuestra vocación. Sin embargo, su coherencia, tan radical como humilde, es un mensaje para todos los cristianos», ha afirmado..
«El Espíritu Santo lo moldeó para que enseñara la oración a quienes viven sin Dios, el silencio a quienes habitan en medio del bullicio, la modestia a quienes viven para aparentar y la pobreza a quienes buscan las riquezas. Son todos comportamientos a contracorriente, pero precisamente por eso nos atraen, como el agua fresca y pura atrae a quien camina por el desierto», ha sentenciado.
Del mismo modo, ha presentado ante san Charbel, una serie de peticiones: «Para la Iglesia pedimos comunión, unidad; empezando por las familias, pequeñas iglesias domésticas, y luego en las comunidades parroquiales y diocesanas; y también para la Iglesia universal. Comunión, unidad. Y para el mundo pedimos paz. Especialmente la imploramos para el Líbano y para todo Oriente Próximo. Pero sabemos bien —y los santos nos lo recuerdan— que no hay paz sin conversión de los corazones».
Saludo del papa en su visita a la tumba de san Charbel.

Día 1 · Líbano — 30 de noviembre
Encuentro con las autoridades —17:00
Tras el encuentro privado con el presidente, León XIV se ha reunido con autoridades, la sociedad civil y el cuerpo diplomático, a los que ha hablado, sobre todo, de paz.
Les ha planteado tres características de los artesanos de la paz, muy presentes en la sociedad libanesa.
La primera es la resiliencia, porque «la obra de la paz es un continuo recomenzar». «El compromiso y el amor por la paz no conocen el miedo ante las aparentes derrotas, no se dejan doblegar por las decepciones, sino que saben ver más allá, acogiendo y abrazando con esperanza todas las realidades. Se necesita tenacidad para construir la paz; se necesita perseverancia para engendrar vida y custodiarla», ha añadido.
En segundo lugar, ha subrayado la tenacidad en la búsqueda de la reconciliación, que, ha dicho, no es posible, sin un objetivo común, sin una apertura hacia un futuro en el que el bien prevalezca sobre el mal sufrido o infligido en el pasado o en el presente.
«Por lo tanto, una cultura de la reconciliación no solo nace desde abajo, de la disponibilidad y la valentía de algunos, sino que necesita autoridades e instituciones que reconozcan el bien común por encima del bien parcial. El bien común es más que la suma de muchos intereses: acerca lo más posible los objetivos de cada uno y los mueve en una dirección en la que todos tendrán más que si avanzaran por separado. La paz es, de hecho, mucho más que un equilibrio, siempre precario, entre quienes viven separados bajo el mismo techo. La paz es saber convivir, en comunión, como personas reconciliadas».
La última característica es la permanencia en el país, aunque esto suponga un sacrificio. «Hay momentos en los que es más fácil huir o, simplemente, resulta más conveniente irse a otro lugar. Se necesita mucho valor y visión de futuro para quedarse o volver al propio país, considerando dignas de amor y dedicación, incluso condiciones bastante difíciles», ha dicho.
De hecho, ha lamentado la «hemorragia» de jóvenes y familias que abandonan el país porque ya no tienen futuro.
Por otra parte, León XIV ha querido reconocer «el papel imprescindible» de las mujeres en el compromiso de custodiar y construir la paz. «No olvidemos que las mujeres tienen una capacidad específica para trabajar por la paz, porque saben custodiar y desarrollar vínculos profundos con la vida, con las personas y con los lugares. Su participación en la vida social y política, así como en la de sus propias comunidades religiosas, al igual que la fuerza que proviene de los jóvenes, representa en todo el mundo un factor de verdadera renovación», ha concluido.
Discurso del papa León XIV a las autoridades y cuerpo diplomático en Líbano.

Rueda de prensa en el avión camino de Beirut — 14:45
El Papa ha comenzado este domingo en Líbano la segunda etapa de su primer viaje apostólico. Tras la ceremonia de bienvenida, se ha dirigido al palacio presidencial para encontrarse con el presidente del país, con el presidente de la Asamblea Nacional y con el primer ministro.
En el vuelo que lo llevó a la capital del país de los cedros respondió a dos preguntas de periodistas turcos y puso sobre la mesa un viaje con el patriarca Bartolomé a Jerusalén en 2033 para celebrar el Jubileo de la Redención.
En concreto, se refirió a la situación en Tierra Santa: «La Santa Sede ya desde hace varios años apoya públicamente la propuesta de una solución de los dos Estados. Todos sabemos que en este momento Israel todavía no acepta esta solución, pero la vemos como la única solución al conflicto. También somos amigos de Israel y buscamos ser con ambas partes una voz mediadora que pueda ayudar a acercarnos a una solución con justicia para todos. Hablamos de esto con el presidente Erdogan, él ciertamente está de acuerdo con esta propuesta. Turquía tiene un papel importante que podría desempeñar en esto».
Y de Ucrania: «Lo mismo con Ucrania. Ya hace algunos meses, con la posibilidad de diálogo entre las partes Ucrania y Rusia, el presidente ayudó mucho a convocar a ambas partes. Todavía no hemos visto una solución, pero hoy nuevamente hay propuestas concretas para la paz».
Rueda de prensa en el avión entre Estambul y Beirut.









