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García Magán: «La libertad religiosa es un derecho, no es un regalo del Estado ni mera tolerancia»

El secretario general de la CEE defiende en el Club Siglo XXI que tan constitucional es la aconfesionalidad del Estado como la cooperación de las autoridades con las Iglesias

El secretario general y portavoz de la Conferencia Episcopal Española (CEE), César García Magán, ha defendido este martes que «la libertad religiosa es un derecho, no un regalo o una concesión del Estado, ni siquiera es una mera tolerancia».

Así se ha manifestado el también obispo auxiliar de Toledo durante su intervención —titulada Libertad religiosa. Clave en las relaciones Iglesia-Estado— durante un almuerzo-coloquio organizado por el Club Siglo XXI.

«El objeto de este derecho consiste, en sentido negativo, en la exclusión de toda coacción, sea física, moral o mixta, que pueda atentar contra la autonomía en el ámbito de lo religioso. En sentido positivo, se trata de la afirmación de una autonomía del hombre para actuar, conforme a su conciencia, en lo religioso, tanto en público como en privado, solo o asociado, dentro de los debidos límites», ha explicado.

Durante la exposición, el prelado ha hecho un recorrido por la libertad religiosa y la aconfesionalidad del Estado en el ordenamiento jurídico español, así como lo que afirma sobre ello la doctrina de la Iglesia católica.

Según el portavoz episcopal, la aparición del cristianismo es crucial a la hora de señalar la distinción entre el orden político y el orden religioso: «El dualismo cristiano supone una revolución en el orden político, pues en el planteamiento de las relaciones entre lo político y lo religioso se abre un espacio de libertad para la persona».

Y ha agregado que esta distinción, esta separación entre Iglesia y Estado, «es la que ha permitido la evolución a sociedades plurales y a la consolidación y formulación de los derechos humanos».

En cualquier caso, ha recalcado que esta aconfesionalidad es «tan constitucional» como la cooperación del Estado con las Iglesias y confesiones.

«Ámbito espiritual y temporal están llamados a encontrarse y a descubrir soluciones conjuntas para los distintos problemas y desafíos que la sociedad vaya presentando. No se trata de una condena a entenderse, sino de una exigencia de una responsabilidad recíproca, puesto que la Iglesia busca servir al fin espiritual del ser humano y el Estado busca proveer al bien común como servicio a sus ciudadanos».

Por eso, ha concluido con una llamada a no abdicar del diálogo ni de la cooperación. «Para nosotros cristianos, la razón y el modelo que es la Palabra de Dios se hizo carne, se hizo historia humana».

Nuevo nuncio

Durante el coloquio posterior a su intervención, el secretario general de la CEE fue interpelado por el nuevo nuncio, Piero Pioppo, y sobre los calificativos que le han puesto algunos medios de comunicación. «Son prejuicios. Es un hombre de una trayectoria diplomática consolidada y con conocimiento del ámbito hispano», ha explicado.

Con todo, ha reafirmado que la Iglesia española está alienada completamente con el papa León XIV, con la diversidad de carismas y sensibilidades. «La unidad no implica uniformidad. Había comunión perfecta con el papa Francisco y comunión perfecta con León XIV», ha agregado, al tiempo que ha recordado que no hay Iglesia católica sin el sucesor de san Pedro.

Situación en Gaza

Sobre la situación que se está viviendo en Gaza, el obispo auxiliar de Toledo ha mostrado la cercanía de los obispos y de la Iglesia con la población y con los cristianos palestinos. Tras defender la solución de los dos Estados, ha recalcado que el uso de la fuerza para responder a actos terroristas no puede ser indiscriminado. Y ha pedido que se respete a la población civil y se facilite la ayuda humanitaria.

Al mismo tiempo, ha dicho que es condenable usar la violencia para denunciar lo que ocurre en Gaza. «La violencia engendra violencia», ha concluido.

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