En la rueda de prensa en el avión que lo llevó a Roma desde Guinea Ecuatorial, señaló que los Estados tienen derecho a controlar las fronteras, pero añadió que los seres humanos deben ser tratados con respeto a su dignidad. Señaló que la Santa Sede ya ha comunicado a los obispos alemanes que no están de acuerdo con la formalización de bendiciones a uniones del mismo sexo
Casi 20 minutos ante los periodistas en el vuelo de vuelta de Guinea Ecuatorial a Roma sirvieron a León XIV para fijar su posición sobre diversos temas como la paz, las migraciones, la bendición de parejas homosexuales o la convivencia del Pontífice con líderes autoritarios durante el viaje.
El Papa fue claro en sus mensajes. Directo. Pero antes quiso dejar clara cuál es la clave de interpretación de los viajes del Papa, que no es política, sino pastoral. Por eso, dijo que muchas veces el foco se pone sobre lo que dice sobre un tema o si condena al Gobierno.
«He hablado de justicia y hay temas ahí, pero esa no es la primera palabra. El viaje debe interpretarse como la expresión de querer anunciar el Evangelio, de proclamar el mensaje de Jesucristo. Es una forma de acercarse al pueblo en su alegría, en la profundidad de su fe, pero también en su sufrimiento», subrayó.
La primera pregunta tocó el tema de la paz y la situación en Irán. Y el papa León volvió a alentar el diálogo por la paz, que las partes implicadas pongan todos los esfuerzos para alejar la amenaza de la guerra y se respete el derecho internacional.
Y añadió: «Es muy importante que se proteja a los inocentes, como no ha ocurrido en varios lugares. Llevo conmigo una foto de un niño musulmán que, durante la visita al Líbano, estaba allí esperando con un cartel que decía: «Bienvenido, Papa León». Fue asesinado. Como Iglesia —lo repito— y como pastor, no puedo estar a favor de la guerra. Y me gustaría animar a todos a esforzarse por buscar respuestas que provengan de una cultura de paz y no de odio y división».
Una periodista le interpeló ante los crímenes iraníes y si los condenaba. El Papa volvió a ser claro: «Condeno todas las acciones injustas. Condeno el asesinato de personas. Condeno la pena de muerte. Creo que la vida humana debe ser respetada y que la vida de todas las personas —desde la concepción hasta la muerte natural— debe ser respetada y protegida. Por lo tanto, cuando un régimen, cuando un país toma decisiones que quitan injustamente la vida a otras personas, es evidentemente algo que debe ser condenado».
Migraciones en Canarias
Preguntado por Eva Fernández, corresponsal de COPE, sobre el debate y la polarización que genera la migración en España, dado que va a visitar Canarias en junio, afirmó dos principios: que los Estados tienen derecho a regular sus fronteras, pero, al mismo tiempo, los que llegan deben ser tratados con respeto y con arreglo a su dignidad.
«Quizá a nivel mundial deberíamos trabajar más para promover una mayor justicia, igualdad y el desarrollo de estos países africanos, para que no tengan la necesidad de emigrar a otros países, a España, etc», añadió.
Dicho esto, formuló varias preguntas: «¿Qué hacemos en los países más ricos para cambiar la situación en los países más pobres? ¿Por qué no podemos intentar, tanto con ayudas estatales como con inversiones de las grandes empresas ricas, de las multinacionales, cambiar la situación en países como los que hemos visitado en este viaje?».
Regímenes autoritarios
Sobre la posibilidad de que la presencia del Papa en un país pueda favorecer al lavado de imagen de líderes autoritarios, León XIV recordó que el objetivo principal del viaje es visitar al pueblo. Y reivinfico la diplomacia vaticana que mantiene relaciones con todos los países, «a veces, con grandes sacrificios».
«Hay muchísimo trabajo que se lleva a cabo entre bastidores para promover la justicia, para promover causas humanitarias, para buscar, a veces, situaciones en las que hay presos políticos y encontrar una manera de liberarlos. Situaciones de hambre, de enfermedad, etc.«, explicó.
Bendición a parejas homosexuales
Sobre la autorización a bendecir a parejas homosexuales en Alemania por parte del cardenal Marx y su impacto en la unidad de la Iglesia, el Pontífice ha recordado que es importante tener en cuenta que la unidad de la Iglesia no debería girar en torno a cuestiones sexuales.
De hecho, ha advertido de que a menudo, cuando se habla de moral, solo se piensa en moral sexual, cuando hay «cuestiones mucho más amplias e importantes, como la justicia, la igualdad, la libertad de hombres y mujeres, la libertad religiosa, que deberían tener prioridad sobre esa cuestión concreta».
Sobre la decisión, el Papa ha explicado que la Santa Sede ha hablado con los obispos alemanes y les ha dejado claro que no están de acuerdo con la bendición formalizada.








