La titular de Educación, Formación Profesional y Deportes ha subrayado la presencia larga y arraigada de las instituciones eclesiales en este ámbito
El edificio Sedes Sapientiae, de la Conferencia Episcopal Española, ha acogido a lo largo de esta tarde el Pleno del Consejo General de la Iglesia en la Educación (CGIE), un encuentro que ha contado con presencia institucional al más alto nivel: la ministra de Educación, Formación Profesional y Deportes, Milagros Tolón, que ha podido conocer de primera mano la ingente labor que la comunidad cristiana desarrolla en el ámbito formativo de nuestro país.
La representante del Gobierno ha subrayado la «presencia larga y arraigada, durante muchos siglos» que tiene la Iglesia católica en el sistema educativo. «Por eso tiene sentido que el ministerio al que represento y el Consejo General de la Iglesia en la Educación mantengan siempre una relación fluida y estable». «Vosotros tenéis mucho que decir», añadió.
Sus palabras pusieron de relieve la importancia del diálogo institucional y del compromiso compartido con el presente y el futuro de la educación en España. «Compartimos algo tan importante como es la responsabilidad de educar a generaciones de niños, niñas y jóvenes en un momento especialmente exigente de nuestra sociedad. Y por eso estoy aquí. Estoy aquí para conocer vuestra visión y para seguir mejorando entre todos nuestro sistema educativo», destacó la ministra.
El acto ha estado presidido por monseñor Alfonso Carrasco Rouco, presidente de la Comisión Episcopal para la Educación y Cultura, cuyas palabras han marcado el tono pastoral de la sesión. En un discurso cargado de profundidad, el obispo de Lugo ha subrayado que la tarea docente no es algo ajeno a la fe, sino consustancial a ella. «La educación está en el corazón del ser y de la misión de la Iglesia», ha afirmado con rotundidad.
Durante su intervención, ha desgranado la identidad de la presencia católica en las aulas, recordando que «la fe cristiana siempre ha generado una forma de ser persona, un modo de humanidad. Apoyándose en el magisterio del papa León XIV y su reciente texto Diseñar mapas de esperanza, el obispo de Lugo ha definido la acción de la Iglesia como una «constelación educativa» que agrupa «experiencias diversas, carismas distintos, instituciones plurales, unidas por una misma confianza en la capacidad humanizadora de la fe».
Esta labor, que hunde sus raíces en la declaración conciliar Gravissimum educationis, no se entiende sin una mirada de amor hacia el prójimo. Según ha destacado el obispo de Lugo, «nuestras instituciones educativas tienen en su origen una caridad, un compartir, un responsabilizarse del bien del otro», lo que ha permitido que la «pasión católica por la educación» cristalice en proyectos que destacan por su «larga historia de inclusión y de cuidado de la persona».
Partícipes del debate público
Uno de los puntos clave del encuentro, así las cosas, ha sido la voluntad de la Iglesia de integrarse en el debate educativo nacional, siempre con espíritu constructivo. Monseñor Carrasco Rouco ha sido claro al expresar el anhelo de la comunidad que representa, pues «queremos ser plenamente partícipes del gran diálogo y del debate público en el que se busca entre todos el bien de la educación en España». Asimismo, ha reiterado el compromiso de las instituciones católicas para «contribuir, junto con toda la comunidad educativa y las instituciones públicas, a dar forma a una educación verdaderamente humana e integral».
Por su parte, el secretario general del Consejo, Carlos Esteban Garcés, ha recordado que el CGIE celebra ahora su primer año de vida, tras nacer como fruto del Congreso La Iglesia en la Educación de 2024. Durante la sesión, se han presentado asimismo las realidades de los nueve ámbitos que integran el Consejo: desde los colegios de ideario cristiano y el profesorado de Religión, hasta la formación profesional, las universidades y la educación no formal.
En cada una de estas áreas, se ha reafirmado que la misión de la Iglesia no es puramente asistencial, sino que busca ofrecer una educación que sitúe a la persona en el centro y fortalezca la «cultura del encuentro». El Pleno ha concluido con la mirada puesta en el futuro, anunciando proyectos como la nueva página web, los Premios Stella y la publicación del Cuaderno 0, reafirmando la vocación de la Iglesia de acompañar a cada alumno en su crecimiento espiritual y humano.








