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Málaga 2026: una hoja de ruta para el laicado español en clave de acompañamiento

Acción Católica General espera reunir en la capital de la Costa del Sol a 1.500 participantes para la celebración del Encuentro de Laicos de Parroquia del 24 al 26 de julio

Acción Católica General espera reunir en la ciudad de Málaga a 1.500 participantes para la celebración del Encuentro de Laicos de Parroquia. Del 24 al 26 de julio, la ciudad andaluza se convertirá en la capital del laicado español, acogiendo a fieles de todas las diócesis del país y de todas las edades. Bajo el lema «Compartiendo caminos, acompañando esperanzas», el evento aspira a ser mucho más que una mera concentración multitudinaria: un espacio de reflexión, celebración y compromiso compartido que sitúe el acompañamiento en el corazón de la misión evangelizadora de la Iglesia moderna.

El encuentro, según los organizadores, nace «con la vocación de ofrecer un espacio donde reconocer y poner en valor el acompañamiento cotidiano que ya se vive en las comunidades parroquiales: la escucha, el sostén y el caminar junto al otro». En un contexto social marcado por la dispersión y la incertidumbre, Acción Católica General insiste en que la comunidad cristiana debe ser un lugar de cuidado e impulso misionero. Para profundizar en este eje central, se han elaborado documentos de trabajo específicos que abordan el acompañamiento desde el proceso evangelizador, la figura de Jesucristo como referente y los ámbitos concretos donde esta tarea se desarrolla.

Esta convocatoria no es un evento aislado, sino que se inserta en un dinamismo eclesial de largo aliento. Da continuidad al camino iniciado en el Congreso de Laicos «Pueblo de Dios en salida» de 2020, al encuentro de Barcelona en 2022 y al Sínodo de la Sinodalidad. Asimismo, se sitúa en el horizonte del Congreso de Vocaciones de 2025, buscando que las parroquias renueven sus estructuras y métodos para ser «audaces y creativos» en su estilo evangelizador, tal como propone la exhortación Evangelii Gaudium.

Acción Católica General, en su calidad de organizadora, se presenta de este modo como el instrumento propio del laicado parroquial, sin un carisma específico más allá del servicio a la Iglesia local. Su proyecto, denominado «A vino nuevo, odres nuevos», se fundamenta en las cuatro notas del Decreto Apostolicam Actuositatem: el mismo fin de la Iglesia, la dirección laical, el trabajo como cuerpo orgánico y la unión con la jerarquía. Con presencia en 43 diócesis españolas, Acción Católica General busca con este encuentro «fortalecer un laicado corresponsable y formado para los retos del mundo actual».

Así las cosas, la propuesta formativa que se desplegará en Málaga se aleja de la mera transmisión doctrinal para centrarse en suscitar la comunión con Jesucristo mediante el encuentro personal. Desde esta perspectiva, dicha formación se entiende como un proceso permanente e integral que impregna todas las dimensiones de la persona, donde la figura del «acompañante» emerge como un agente pastoral clave que colabora en la animación de los procesos de fe de sus hermanos.

La espiritualidad que anima el encuentro también pretende integrar de forma armoniosa la dimensión social y la eclesial. Como subraya monseñor Santos Montoya, obispo consiliario de Acción Católica General, participar activamente en la Iglesia implica adentrarse como laicos en las realidades del mundo, siendo estas «las dos caras de la misma moneda» que no se pueden descuidar. Así, la espiritualidad del laico de parroquia se vive desde su condición de ciudadano del mundo y miembro de la comunidad creyente.

La identidad del encuentro se refleja con nitidez en su logotipo, que utiliza una iconografía cargada de simbolismo eclesial y guiños a la cultura malagueña. La imagen central es una barca navegando, signo de la Iglesia y la parroquia como comunidad que camina unida en la fraternidad y la misión compartida. Lo más singular aparece representado en el mástil, donde se observan cuatro peces ensartados a modo de espeto, representando la encarnación de la fe en la tierra que acoge el evento.

Cada pez del logo simboliza un sector de la Acción Católica: el verde para la infancia (esperanza y frescura), el rojo para los jóvenes (dinamismo y fuerza transformadora), el azul para los adultos (madurez y testimonio) y el naranja para la propia ACG como vocación compartida. El cartel del encuentro complementa esta idea mostrando una barca habitada por la presencia de Cristo —simbolizada en el pan y el vino de la Eucaristía— de la que arrancan huellas en la arena, invitando a los laicos a salir de la orilla para ser testigos en sus ambientes diarios.

El programa provisional detalla un recorrido intenso que comenzará el viernes 24 de julio con un acto inaugural en el Pabellón de Ciudad Jardín, seguido de la primera Eucaristía del encuentro. Por la tarde, los trabajos se trasladarán a la Facultad de Comercio y Gestión de la Universidad de Málaga, donde se desarrollarán talleres y dinámicas específicas por sectores de edad. La jornada concluirá con una cena de productos típicos, fomentando la convivencia entre los asistentes de distintos puntos de España.

El sábado 25, se profundizará en el trabajo por sectores durante la mañana, mientras que la tarde se reservará para actividades culturales por la ciudad de Málaga. Uno de los momentos más esperados será la vigilia en la Plaza de la Victoria, que incluirá un concierto festivo como expresión de la alegría de la fe compartida. El encuentro culminará el domingo 26 con un acto final y una solemne Eucaristía en la Catedral de Málaga, tras la cual se realizará el envío misionero de los participantes a sus parroquias de origen.

En última instancia, el Encuentro de Málaga busca responder a aquella llamada del papa Francisco a ser una «Iglesia en salida» que viva la «dulce y confortadora alegría de evangelizar». Eva Fernández Mateo, presidenta de Acción Católica General, destaca que el objetivo final es que las parroquias generen espacios de encuentro y fortalezcan procesos de acompañamiento que ayuden a descubrir que nadie está solo en su camino de fe.

Con esta ambiciosa agenda, el laicado español se prepara para un tiempo de discernimiento comunitario, pidiendo, como reza la oración oficial del encuentro, que el Espíritu Santo anime sus pasos y renueve su esperanza. Porque «Málaga no pretende ser un punto de llegada, sino un impulso renovador para que cada laico regrese a su vida diaria con el compromiso de sembrar el Reino de Dios en medio de la cotidianidad».

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