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León XIV subraya en La Laguna los deberes de los migrantes y clama contra las mafias

«A ustedes les corresponde, queridos hermanos migrantes, aprender su lengua, respetar sus leyes y conocer sus costumbres», ha afirmado

Tras su paso por el campamento de Las Raíces, León XIV se ha trasladado a San Cristóbal de La Laguna, ciudad patrimonio de la humanidad. Allí, desde su emblemática plaza del Cristo, se ha encontrado con una representación de las realidades de integración de los migrantes.

En su discurso, León XIV ha tocado desde la integración, para evitar un segundo naufragio en tierra, al deber de los migrantes de respetar las leyes y conocer la cultura, así como la importancia de que en la propuesta de la Iglesia haya también espacio para la evangelización o la apelación directa a las mafias.

Previamente, el Pontífice ha escuchado al obispo de San Cristóbal de La Laguna, Eloy A. Santiago, y los testimonios de uno de los sacerdotes de El Hierro, Darwin Núñez, que es voluntario en la acogida de migrantes; y varios migrantes acompañados por entidades como la Fundación Buen Samaritano, la Fundación Don Bosco y Cáritas.

El Pontífice ha defendido que «integrar es un camino recíproco». Por lo tanto, el proceso no puede exigir a quien llega borrar su historia y dejar todo atrás, pero sí pide que se cumplan unos deberes.

«A ustedes, queridos hermanos migrantes, les corresponde una parte noble y necesaria de este camino: abrirse con confianza a la comunidad que les recibe, aprender su lengua, respetar sus leyes, conocer sus costumbres, participar en la vida común y ofrecer con gratitud sus dones», ha subrayado.

León XIV ha elevado el tono cuando se ha referido a las mafias que trafican con personas, que se aprovechan de la vulnerabilidad: «Deténganse. Conviértanse». Y ha añadido: «El dinero arrancado a la vulnerabilidad de los pobres no dará paz, ni honor, ni futuro».

«Por cada vida perdida, cada familia engañada, cada cuerpo sometido, cada mujer amenazada, cada trabajador explotado habrán de comparecer ante la justicia divina. Rompan esas cadenas y liberen a quienes tienen bajo dominio. Devuelvan lo arrebatado y reparen cuanto puedan», ha añadido.

León XIV también ha advertido ante la realidad del naufragio silencioso después de la llegada, o lo que es lo mismo, «quedar solo en una ciudad, sin lengua, sin vínculos, sin trabajo, sin confianza y expuesto a quienes se aprovechan de la vulnerabilidad».

«Integrar es impedir ese segundo naufragio. Es ayudar a que quien llegó lastimado no quede fijado para siempre en su dolor, sino que pueda volver a ponerse en pie, reconocer sus dones y ofrecerlos a la comunidad», ha sentenciado.

Evangelización

El Pontífice ha explicado también, en un mensaje dirigido a las obras de la Iglesia en este campo, que la integración no puede ser reducida a una cuestión meramente social, pues los migrantes, además de pan, techo, lengua, trabajo y protección, deben encontrar «una comunidad capaz de ofrecer, con el testimonio de la vida y de la palabra, camino para conocer a Jesucristo, respetando siempre la conciencia y la libertad de cada persona».

En cualquier caso, ha agradecido a la Iglesia local que, aun con medios pobres, quiere caminar con los que que caminan. Ha citado a Cáritas, a la Delegación Diocesana de Migraciones, a las parroquias y a tantas realidades eclesiales y civiles que van «más allá del primer auxilio y acompañan procesos de protección, promoción e integración».

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