“Rogad al Señor de la mies que mande trabajadores a su mies” (Mt 9,38)
- La imagen de la mies representa bien la tarea de la misión. ¿Vemos la evangelización como la siembra de los granos y la siega de las espigas?
- ¿Qué actitudes fundamentales se requieren hoy del evangelizador en esa doble tarea de la siembra y de la siega?
- ¿Somos conscientes de la amplitud y de las dificultades de la siembra que ha sido confiada por el Señor a sus discípulos?
- ¿Pensamos que los trabajadores son unos pocos “misioneros” o somos conscientes de que todos los creyentes hemos sido enviados a realizar ese trabajo?
- La siembra requiere esperanza y paciencia. ¿Nos anima en el esfuerzo imaginar la alegría de la siega y ver a los que vuelven alegres “trayendo las gavillas”?
- Las mieses son los demás y nosotros los jornaleros o también nosotros somos la mies que ha de ser cultivada por los enviados de parte del Señor?
- De todas formas, ¿olvidamos que se nos exhorta a orar para que el Señor envíe trabajadores a los campos de la mies?





