El Papa exhorta a las naciones a acoger a las víctimas de persecución en el 75 aniversario de la Convención sobre los Refugiados y recuerda que el anuncio evangélico nace de la contemplación y el silencio.
Durante el rezo del ángelus dominical, el Papa León XIV reflexionó sobre el pasaje evangélico de San Mateo en el que Jesús envía a los discípulos a la misión, invitando a los fieles a cultivar una relación íntima y profunda con Dios a través de momentos de silencio cotidianos. El Santo Padre recordó que el anuncio del Evangelio no depende de estrategias humanas, sino más bien de que los cristianos transmitan con autenticidad lo que previamente han escuchado «en lo secreto del corazón».
A partir de la exhortación de Jesús a sus discípulos, el Papa subrayó que la labor misionera es fundamentalmente un testimonio vivo. Haciendo referencia a Santo Tomás de Aquino, explicó que predicar consiste en la «transmisión a otros de lo que hemos contemplado», un ejercicio de oración y silencio que no está reservado en exclusiva para monjes o ermitaños, sino que está al alcance de cualquier creyente. En palabras de León, perseverar en esta relación personal con el Señor genera «personas de fe sólida y consciente, y por consiguiente apóstoles creíbles y libres».
«Tanto hoy como ayer, es difícil permanecer fieles a las enseñanzas de Jesús y anunciar su Palabra: responder al odio con el amor, a la prepotencia con la mansedumbre, al desánimo con la perseverancia», señaló.
Por otro lado, León XIV no obvió las dificultades a las que se enfrentan las comunidades cristianas en un entorno que a menudo se muestra hostil, equiparando las persecuciones actuales con las del tiempo de San Mateo. Para evitar caer en el desánimo o el miedo, insistió en profundizar en las raíces de la fe, lo cual otorga la templanza necesaria para seguir ofreciendo al mundo un mensaje de esperanza, amor y paz, del que aseguró que «al mundo le hace mucha falta».
Para concluir, dirigió una petición a la comunidad internacional con motivo del 75 aniversario de la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados. Instó a los líderes políticos a mantener viva la vigencia de este pacto para resguardar a todos aquellos forzados a abandonar su hogar por causa de la violencia.
«Nadie puede mirar hacia otro lado ante quienes buscan protección y seguridad», afirmó, concluyendo con una llamada explícita a la acogida. «Exhorto a todos, además, a acoger a quienes son víctimas de persecución, para que puedan vivir en paz, con dignidad, y mirar al futuro con esperanza».






