Argüello firma el epílogo, en el que afirma que la intervención de León XIV «recuerda que el diálogo no es una estrategia coyuntural, sino una exigencia permanente de toda sociedad verdaderamente democrática»
El presidente de la Conferencia Episcopal Española, Luis Argüello, ha enviado a diputados y senadores una edición especial del discurso del papa León XIV ante las Cortes Generales del pasado 8 de junio, preparada por la Biblioteca de Autores Cristianos.
El texto incluye un epílogo del también arzobispo de Valladolid, en el que afirma que la intervención de León XIV «recuerda que el diálogo no es una estrategia coyuntural, sino una exigencia permanente de toda sociedad verdaderamente democrática».
Cabe recordar que la presencia de León XIV en el Congreso de los Diputados fue uno de los momentos cumbre de su visita a España, con un discurso cargado de referencias a nuestra cultura y con dos subrayados importantes: el diálogo frente a la polarización y la dignidad humana en todos los momentos de la vida.
«La Biblioteca de Autores Cristianos no prologa los textos del Papa. Sobran las razones. Por eso, he querido añadir estas líneas a esta edición especial de un discurso que será referencia a partir de ahora y que quiere ir dirigido a toda la clase política, a los interlocutores sociales y a la sociedad civil en general, así como a las instituciones de España y del resto de Europa», comienza Argüello el epílogo.

Su texto se estructura en tres conceptos: historia, diálogo y futuro.
Historia, subraya, porque lo es que un Pontífice intervenga por primera vez en la sede de la soberanía popular, y que sus representantes brinden a sus palabras tal calidad acogida. E historia también, continúa Argüello, porque la historia de nuestro país «está íntimamente entrelazada con la del cristianismo».
«Sin embargo, este discurso no ha sido una mirada nostálgica al pasado, sino una invitación a descubrir, en nuestra mejor tradición, las energías espirituales y humanas necesarias para afrontar los desafíos del presente. El Papa ha recordado que la memoria auténtica no encadena; ilumina. No divide; ofrece raíces desde las que crecer», explica.
Diálogo, escribe, porque la Iglesia, desde siempre, ha tenido una vocación clara al encuentro con la sociedad, para dialogar de forma constructiva. Una propuesta que no busca sustituir a las instituciones democráticas ni invadir competencias, sino «ofrecer la aportación de una sabiduría humana y espiritual acumulada durante siglos al servicio de la dignidad de toda persona humana, de la convivencia social y de la búsqueda del bien común».
Y añade: «En tiempos marcados con frecuencia por la polarización, la desconfianza y la fragmentación, el discurso de León XIV nos recuerda que el diálogo no es una estrategia coyuntural, sino una exigencia permanente de toda sociedad verdaderamente democrática».
Finalmente, futuro: «La palabra del Papa ha estado orientada, sobre todo, hacia el futuro. Un futuro que no se construye levantando muros, sino tendiendo puentes; no alimentando enfrentamientos, sino buscando espacios de encuentro; no defendiendo intereses particulares como absolutos, sino promoviendo el bien común como horizonte compartido».
El epílogo está fechado precisamente el 22 de junio, fiesta de Santo Tomás Moro, «mártir de la conciencia, servidor leal de su pueblo y testigo de la verdad hasta el sacrificio de su propia vida». Una figura, explica Argüello, que es «un referente luminoso para quienes ejercen responsabilidades públicas». «Su ejemplo recuerda que la política alcanza su máxima nobleza cuando está al servicio de la persona y de la sociedad», concluye.








