Las Obras Misionales Pontificias han presentado esta mañana su Memoria de Actividades 2025 con un sentido recuerdo para el pueblo venezolano tras el terremoto de esta madrugada y los 373 misioneros españoles destinados en el país
Las Obras Misionales Pontificias (OMP) han presentado esta mañana en Madrid su Memoria de Actividades 2025. El acto, que ha servido para radiografiar la salud de la misión y los misioneros españoles, ha vuelto a situar a nuestro país como un pilar fundamental de la evangelización del mundo, siendo el segundo país más generoso en cuanto a cantidades destinadas —y primero en número de misioneros—, solo por detrás de Estados Unidos. Y eso teniendo en cuenta que el gigante americano prácticamente multiplica por siete la población de España. «Y el tercero —Alemania—, lamentablemente, viene muy por detrás nuestra», ha reconocido el director nacional de OMP España, José María Calderón.
El director nacional de OMP España ha iniciado la presentación con un sentido recuerdo hacia el pueblo venezolano, golpeado esta madrugada por un terremoto, confirmando que ya se han puesto en contacto con los 373 misioneros españoles destinados en dicho país, para atenderlos y cubrir sus necesidades. Del mismo modo, ha tenido unas palabras iniciales de afecto ante el reciente fallecimiento del hermano Arístides Holgado Salvide, misionero comboniano madrileño que dedicó su vida a África.
Sobre el detalle concreto de las cifras, Calderón ha recordado que la labor de OMP se asienta sobre cuatro pilares fundamentales: «Sensibilización, formación, acompañamiento y colaboración económica». Respecto a este último, España ha destinado un total de 15.215.641,92 euros a los Fondos Universales de Solidaridad, financiando 1.119 proyectos en los 1.131 territorios de misión que existen actualmente. Esta cantidad solo es superada por Estados Unidos, donde la aportación de 2024 y asignada en 2025 estuvo en torno a los 20,2 millones de euros. Por detrás queda Alemania, con casi 7,8 millones de euros.
Según ha explicado el propio Calderón, el objetivo de la institución es «hacer conscientes a los cristianos españoles de la labor, el trabajo, el esfuerzo y el sacrificio que la Iglesia hace en aquellos territorios que son denominados de misiones». Y, en este sentido, ha destacado que la responsabilidad no es solo de quienes parten como misioneros, pues «tenemos que hacer conscientes a todos de que esa es una labor que entre todos lo tenemos que sacar adelante».
La Memoria, así las cosas, revela un dato esperanzador: España, el país que más misioneros aporta a la evangelización de todo el mundo, cuenta actualmente con 9.842 misioneros registrados, lo que supone un incremento de 194 personas respecto al año anterior. De este total, sin embargo, son 5.335 los que se encuentran en activo. Calderón ha explicado que este repunte se debe, en parte, al compromiso de los seglares, ya que «los laicos cada vez son proporcionalmente más, cada vez van siendo más, aunque están lejos de lo que nos gustaría». El perfil predominante de estos misioneros en activo es el de mujeres —53 %—, frente a un 47 % de hombres.
A pesar de que la edad media de nuestros misioneros se sitúa en los 76 años, el director nacional de OMP España ha insistido en que «la vocación misionera es de por vida». Este compromiso se refleja en una red que abarca 372 instituciones eclesiales —que incluyen diócesis, institutos misioneros, congregaciones y asociaciones—, que tiene en América su principal destino —65,14 % de los enviados; por un 17,41 % que partieron hacia territorios de misión en Europa; un 10,83 % para África; 6,02 % para Asia y un 0,6 % para Oceanía—, con Perú a la cabeza de los países —494 misioneros—, seguido, precisamente, por Venezuela, con los 373 mencionados anteriormente.
«El anuncio del Evangelio transforma las sociedades»
Tras la estadística, el momento más emotivo de la presentación ha llegado con el testimonio de Alejandro Canales, misionero comboniano que ha pasado 48 años en Chad. Con una serenidad forjada a lo largo de sus casi cinco décadas de servicio, Canales ha definido su trayectoria como una «vocación misionera de por vida» que comenzó a los 30 años en un país sumido en plena guerra civil.
Pese a las circunstancias adversas, el misionero ha sido testigo excepcional del florecimiento de la Iglesia local en Chad: «Cuando llegué hace 48 años, había cuatro diócesis y hoy hablamos de ocho grandes diócesis». Su labor no se limitaba a los sacramentos, sino que abarcaba el desarrollo humano integral, a través de pozos de agua, escuelas y centros de salud. Según el misionero, el impacto de la fe es tangible en la vida de África: «El anuncio del evangelio transforma socialmente y va transformando las comunidades, lo digo por experiencia en los pueblos».
Canales ha hecho hincapié en la importancia de los catequistas nativos, a quienes OMP apoya decididamente: «No puede haber comunidad cristiana si no hay alguien que les conduzca, que les sostenga con un catecumenado un poco más serio». Ante los 3.500 bautismos de adultos registrados en la pasada Pascua en la diócesis de Sarh, Canales ha lanzado un «grito» por las vocaciones: «¿Quién los va a sostener? Tiene que haber vocaciones sacerdotales, religiosas y laicales para acompañar a estos cristianos».
La presentación ha concluido reafirmando la misión de OMP como un instrumento de comunión universal. Con la mirada puesta en el centenario del Domund para este 2026, José María Calderón ha agradecido la generosidad de los españoles, que se manifiesta tanto en las parroquias como en el creciente flujo de herencias y donaciones digitales. Para Calderón, el éxito de España no es motivo de orgullo propio, sino de servicio, ya que «nos sentimos misioneros haciendo esa labor» de apoyo económico y espiritual. Por su parte, Alejandro Canales, que regresará a Chad en julio, ha dejado claro que su servicio solo terminará cuando Dios lo decida: «Ahí seguimos, hasta que el Señor considere que ya vale», ha sentenciado.








