Doctrina de la Fe advierte asimismo con severidad a los clérigos y fieles laicos que la adhesión formal a este situación de rebeldía conllevará las mismas sanciones canónicas
El Dicasterio para la Doctrina de la Fe ha emitido hoy un decreto oficial declarando que la Fraternidad Sacerdotal San Pio X (FSSPX) —también conocidos como lefebvrianos por su fundador, el tradicionalista Marcel Lefebvre— ha incurrido en un acto de naturaleza cismática, al ordenar a cuatro obispos no ya sin la aprobación, sino contra la voluntad expresa del papa León XIV.
El decreto, firmado por el cardenal prefecto Víctor Manuel Fernández, confirma que el obispo Alfonso de Galarreta, en su calidad de consagrante, y los cuatro nuevos obispos —Pascal Schreiber, Michael Goldade, Michel Poinsinet de Sivry y Marc Hanappier— incurrieron ipso facto en la pena de excomunión latae sententiae reservada a la Sede Apostólica. Asimismo, se ha declarado la misma pena para el obispo Bernard Fellay, quien participó directamente en la liturgia como adjunto al consagrante, adhiriéndose públicamente, de este modo, al acto cismático.
La Santa Sede ha advertido asimismo con severidad a los clérigos y fieles laicos que la adhesión formal a este cisma conlleva igualmente la excomunión. En una nota explicativa adjunta, el dicasterio aclara que los ministros de la Fraternidad deben ser considerados cismáticos y que, por tanto, administran los sacramentos de forma ilícita. De manera particular, el Vaticano subraya que el sacramento de la penitencia y el matrimonio asistido por ellos son inválidos.
Esta ruptura definitiva llega tras meses de tensiones y un intento final de mediación por parte del Papa León XIV. El pasado 29 de junio, solemnidad de San Pedro y San Pablo, el Pontífice envió una carta personal al superior general, Davide Pagliarani, rogándole que «no lacerara la túnica inconsútil de Cristo». Sin embargo, la Fraternidad justificó las ordenaciones como un acto de «supervivencia» ante la avanzada edad de sus prelados y el estancamiento del diálogo teológico.
Desde la Santa Sede se recuerda que esta desobediencia constituye un rechazo práctico del Primado romano. A pesar de los esfuerzos de acercamiento realizados en el pasado, como el levantamiento de excomuniones previas por Benedicto XVI en 2009, la FSSPX ha mantenido su rechazo frontal a las enseñanzas del Concilio Vaticano II, específicamente en temas de libertad religiosa, ecumenismo y la reforma litúrgica.
El Dicasterio para la Doctrina de la Fe ha expresado que, pese a la gravedad de los hechos, la Iglesia actúa como una «madre» y está dispuesta a acoger con afecto a quienes deseen regresar a la plena comunión. Se ha instruido a los nuncios apostólicos para que dispongan de procedimientos que faciliten este retorno a través de los ordinarios locales. Por el momento, se exhorta a todo el pueblo de Dios a permanecer firme en la unidad con el Romano Pontífice y a abstenerse de participar en cualquier actividad o celebración promovida por la Fraternidad San Pío X.






