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Tres reflexiones del papa León XIV para los sacerdotes: unidad y comunión, ejemplaridad y profecía

«Se lo pido con el corazón de padre y de pastor: ¡esforcémonos todos por ser sacerdotes creíbles y ejemplares!», dijo en una audiencia con el clero de la diócesis de Roma

El papa León XIV se reunió esta mañana con el clero —sacerdotes y diáconos— de la diócesis de Roma. Les dirigió una reflexión interesante que bien vale para cualquier presbítero o consagrado y que dividió en tres puntos: la unidad y la comunión, la ejemplaridad y la mirada profética a los desafíos del tiempo actual.

Unidad y comunión

«La primera nota es la de la unidad y de la comunión. En la oración llamada sacerdotal, como sabemos, Jesús pidió al Padre que los suyos sean una sola cosa (cf. Jn 17,20-23). El Señor sabe bien que solo unidos a Él y unidos entre nosotros podemos dar fruto y dar al mundo un testimonio creíble. La comunión presbiteral aquí en Roma es favorecida por el hecho de que por antigua tradición se acostumbra a vivir juntos, en las casas parroquiales como en los colegios o en otras residencias. El presbítero es llamado a ser el hombre de la comunión, porque él la vive y la alimenta continuamente. Sabemos que esta comunión hoy está obstaculizada por un clima cultural que favorece el aislamiento o la autorreferencialidad. Ninguno de nosotros está exento de estas insidias que amenazan la solidez de nuestra vida espiritual y la fuerza de nuestro ministerio».

Ejemplaridad

«Se lo pido con el corazón de padre y de pastor: ¡esforcémonos todos por ser sacerdotes creíbles y ejemplares! Somos conscientes de los límites de nuestra naturaleza y el Señor nos conoce en profundidad; pero hemos recibido una gracia extraordinaria, se nos ha confiado un tesoro precioso del que somos ministros, servidores. Y al siervo se le pide la fidelidad. Nadie de nosotros está exento de las sugestiones del mundo y la ciudad, con sus mil propuestas, podría incluso alejarnos del deseo de una vida santa, induciendo un nivelamiento a la baja donde se pierden los valores profundos del ser presbíteros. Déjense todavía atraer por la llamada del Maestro, para sentir y vivir el amor de la primera hora, aquel que los impulsó a tomar decisiones fuertes y renuncias valientes. Si juntos intentamos ser ejemplares dentro de una vida humilde, entonces podremos expresar la fuerza renovadora del Evangelio para todo hombre y para toda mujer».

Mirada al tiempo actual en clave profética

«Una última nota que deseo entregarles es la de la mirada a las desafíos de nuestro tiempo en clave profética. Estamos preocupados y afligidos por todo lo que sucede cada día en el mundo: nos hieren las violencias que generan muerte, nos interpelan las desigualdades, las pobrezas, tantas formas de marginación social, el sufrimiento difundido que asume los rasgos de un malestar que ya no perdona a nadie. Y estas realidades no ocurren solo en otros lugares, lejos de nosotros, sino que también afectan a nuestra ciudad de Roma, marcada por múltiples formas de pobreza y por graves emergencias como la habitacional. […] El Señor nos ha elegido precisamente en este tiempo lleno de desafíos que, a veces, nos parecen más grandes que nuestras fuerzas. Estamos llamados a abrazar estos desafíos, a interpretarlos evangélicamente, a vivirlos como ocasiones de testimonio. ¡No huyamos ante ellos! Que el compromiso pastoral, como el del estudio, se convierta para todos en una escuela para aprender a construir el Reino de Dios en el hoy de una historia compleja y estimulante».

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