El cardenal Marcello Semeraro, representante de León XIV, presidió una solemne liturgia acompañado por la cúpula de la Iglesia local y las principales autoridades políticas y civiles
La Catedral de Ibiza acogió el pasado sábado, 17 de octubre, una histórica y multitudinaria ceremonia en la que fueron beatificados veinte sacerdotes mártires de la diócesis de Ibiza y Formentera. La solemne Misa estuvo presidida por el cardenal Marcello Semeraro, prefecto del Dicasterio de las Causas de los Santos, en calidad de representante del papa León XIV. Junto a él, concelebraron el obispo diocesano, monseñor Vicent Ribas; el arzobispo metropolitano de Valencia; el arzobispo secretario del Dicasterio para el Culto Divino; otros siete prelados y la mayor parte del clero diocesano.
El rito de beatificación se inició con la petición formal de monseñor Ribas para inscribir a los sacerdotes en el Libro de los Beatos. Seguidamente, el postulador de la causa, monseñor Alejandro Cifres, dio lectura a una síntesis biográfica de cada uno de los mártires, tras la cual el cardenal Semeraro proclamó la Carta Apostólica del Pontífice.
Posteriormente a la lectura oficial del documento pontificio, se descubrió el retablo con la imagen de los nuevos beatos y se trasladaron en procesión hasta el presbiterio las reliquias con los restos mortales de Joaquín Cirer Sala y Antonio Tur Costa. A continuación, el obispo diocesano recibió de manos del representante papal el texto de la Carta Apostólica.
Durante su homilía, el cardenal Semeraro destacó la hondura teológica del testimonio martirial, recordando que «su historia nos remite a una de las verdades más exigentes de la fe cristiana: seguir a Cristo significa estar dispuestos a dar testimonio de Él, incluso cuando ello implique un alto precio». El prefecto enfatizó asimismo el sentido profundo de esta entrega: «El mártir no es aquel que busca la muerte, sino aquel que no reniega de Cristo ni siquiera cuando la fidelidad al Evangelio lo expone a la muerte. No es la violencia sufrida lo que hace grande su testimonio, sino el amor al que permanece fiel. El martirio no celebra la muerte: proclama que la vida pertenece a Cristo y que la muerte no tiene la última palabra».
En la misma línea, remarcó que la ceremonia no exalta «el heroísmo de personas excepcionalmente fuertes», sino «la fidelidad de quien permanece en el amor y no deja que el odio de los demás se convierta en su propio odio». El representante de la Santa Sede proyectó, del mismo modo, la lección de los mártires hacia las decisiones de la vida cotidiana: «Normalmente no nos vemos ante la elección dramática a la que se enfrentaron aquellos mártires. Sin embargo, también nuestra fidelidad se mide en las situaciones concretas del día a día: cuando perdonar parece más difícil que alimentar el resentimiento, cuando defender a una persona vulnerable puede exponernos a la incomprensión, cuando nos sentimos tentados a callar por conveniencia o a adaptarnos a lo que hacen todos. Es aquí donde nos interpela el testimonio de los mártires de Ibiza».
El templo catedralicio lució abarrotado de fieles y contó con la presencia de las primeras autoridades de las Islas Baleares. Al término de la celebración, monseñor Ribas dirigió unas palabras de agradecimiento al cardenal Semeraro, a los prelados concelebrantes y a cuantas personas e instituciones trabajaron «con entrega y rigor» a lo largo de los años para hacer posible la beatificación. El prelado reconoció especialmente a las familias y comunidades parroquiales que custodiaron la memoria de los mártires, señalando que han podido ver «la derrota del fanatismo y de la muerte por la santidad, por el amor, por el perdón y la misericordia».
Monseñor Ribas también subrayó que la jornada encarna «el triunfo del amor que reconcilia y genera un nuevo orden social», e insistió en que los nuevos beatos «nos recuerdan que la fe no es un adorno, sino una fuerza que compromete la vida entera, y que la santidad no está reservada a unos pocos elegidos, sino que se testimonia en el trabajo cotidiano, en la familia, en el orden social y en el servicio silencioso y desinteresado a los demás».
Así las cosas, los actos en torno a la beatificación se prolongarán durante las próximas semanas, teniendo previsto para estos 24 y 25 de octubre Misas de Acción de Gracias en la totalidad de las parroquias de la diócesis de Ibiza y Formentera. Para el próximo viernes, 6 de noviembre, se celebrará la primera festividad litúrgica de los nuevos beatos en todas las parroquias. Monseñor Ribas presidirá la principal entre ellas, a las 18:00 horas en la iglesia parroquial formenterense de Nuestra Señora del Pilar.




