Skip to content Skip to sidebar Skip to footer

La 55 Semana Nacional para Institutos de Vida Consagrada aborda los grandes retos de las comunidades religiosas

Estas jornadas se celebrarán este 2026 entre los próximos 8 y 11 de abril en el salón de actos de los Salesianos del madrileño Paseo de Extremadura, en modalidad presencial y online

La Semana Nacional para Institutos de Vida Consagrada se celebrará este 2026 entre los próximos 8 y 11 de abril, coincidiendo con la Octava de Pascua, en el Salón de Actos de los Salesianos del madrileño Paseo de Extremadura. El título de las jornadas no deja lugar a confusión sobre los temas a abordar: «Afrontar la reducción. Caminando y habitando el desierto». Como en años anteriores —informan los organizadores— se podrá participar en esta edición número 55 tanto de manera presencial como online.

El contexto del evento viene impuesto por una vida consagrada aquejada hoy por «malestares» diversos en el mundo occidental, entre los que sin duda destaca la progresiva reducción de sus miembros y actividades. Esta situación de crisis de las comunidades de fe e invierno vocacional se extiende ya durante décadas y supone un gran desafío para una vida y funcionamiento ordinarios que se complican cada vez más.

Así las cosas, la mayor parte de los consagrados europeos en activo ha superado el umbral oficial de jubilación. La pirámide de edad de los miembros de muchas provincias religiosas está tan invertida que su franja más amplia la forman quienes rondan los 80 años. Son consagrados que ingresaron y crecieron en congregaciones dinamizadas y motivadas por el horizonte de renovación que el Concilio Vaticano II abrió para toda la Iglesia. Sus expectativas se fueron reformulando con el paso de los años, tras ver cómo se vaciaban los noviciados, conocer a personas que abandonaban la vida religiosa y comprobar cómo paulatinamente se debilitaban muchos proyectos. Hoy abundan los cierres de casas religiosas y las comunidades tradicionales son tan pequeñas y vulnerables que sienten a diario las consecuencias de su creciente precariedad.

«Ya no es posible tapar el sol con un dedo. A nadie se le oculta que sobre la pervivencia de numerosas congregaciones cuelga un gran interrogante», afirman los organizadores. Conscientes del alcance de esta crisis, los expertos en sociología de la vida consagrada insisten en que su futuro no peligra, pero sí está en riesgo «su modelo de desarrollo, su configuración específica en el mundo actual y su encaje teológico con el resto de las realidades eclesiales». Se trata, sin duda, de tres serios retos que conviven en un contexto muy crítico, donde es casi imposible encontrar una salida a corto plazo. Son tres desafíos que exigen pararse a pensar y dejar que el tiempo diga su palabra.

La consecuencia visible de todo ello es que «la vida consagrada actual camina y habita en una especie de desierto: una tierra inhóspita en la que los consagrados, aunque envejecidos, se han curtido ante la dureza y persistencia de una crisis que parece eterna». Contra todo pronóstico, las congregaciones han aprendido a vivir en esperanza a despecho del aumento gradual de sus limitaciones internas y externas. No obstante, esta salvedad no oculta la dureza de la situación, ni dispensa de la obligación de acercarse críticamente a la cotidianeidad de la vida consagrada, analizando con cuidado la realidad que están viviendo sus miembros.

This Pop-up Is Included in the Theme
Best Choice for Creatives
Purchase Now