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Arranca la 54ª Semana Nacional para Institutos de Vida Consagrada

Esta edición lleva por título ‘Lo afectivo es lo efectivo. Fuerza y drama de la afectividad en la Vida Consagrada’

Con una mirada puesta en la profunda conexión entre la afectividad y la identidad de la persona consagrada, ha dado inicio en Madrid la 54ª edición de la Semana Nacional para Institutos de Vida Consagrada, un evento organizado por el Instituto Teológico de Vida Religiosa (ITVR). Bajo el título ‘Lo afectivo es lo efectivo. Fuerza y drama de la afectividad en la Vida Consagrada’, estas jornadas congregan a religiosos y religiosas tanto de forma presencial en el Aula Magna de la Universidad San Pablo-CEU como a través de cientos de conexiones online.

El tema central, la afectividad, busca poner el corazón en primer plano, entendiéndolo como la «fuente y raíz de las fuerzas, convicciones y pasiones del ser humano», respondiendo a una interpelación de la última encíclica del papa Francisco, Dilexit Nos sobre la necesidad de recuperar su importancia, como destacaron en sus intervenciones Mons. Bernardito Auza y el mensaje del Card. Aquilino Bocos.

La sesión inaugural contó con la participación del director del ITVR, P. Antonio Bellella, junto a Mons. Bernardito Auza, el Card. Aquilino Bocos (cuyo mensaje fue leído por el P. Gonzalo Fernández), el P. Adolfo Lamata, la Hna. María José Tuñón, Don Román Ángel Pardo y el Hno. Jesús Miguel Zamora. Tras un responso en señal de luto por el reciente fallecimiento del papa Francisco, se hizo memoria de un mensaje enviado por Bergoglio a la Semana Nacional en 2020, donde pedía a la vida consagrada discernimiento, coraje apostólico y oración, invitando a buscar juntos y a estar abiertos al Espíritu Santo, evitando ideologías y miedos que lo excluyen.

Mons. Bernardito Auza, Nuncio de su Santidad ante la Unión Europea, en uno de sus últimos saludos a estas jornadas, instó a la vida consagrada a «recuperar la poesía», subrayando que sin apreciar el corazón se pierden respuestas esenciales. Por su parte, el mensaje del Card. Bocos, leído por el P. Gonzalo Fernández, puso de manifiesto la relevancia del tema en un contexto contemporáneo donde el ser humano enfrenta el riesgo de sentirse fragmentado y carente de unidad interior.

Otros intervinientes destacaron la trascendencia de la afectividad. Don Román Ángel Pardo, decano de la Facultad de Teología de la Universidad Pontificia de Salamanca, afirmó que «amo, luego existo», vinculando el afecto a la superación del solipsismo. El Hno. Jesús Miguel Zamora, secretario de la Conferencia Española de Religiosos, señaló que estas jornadas abordan uno de los temas de mayor interés para la vida consagrada. El P. Adolfo Lamata vinculó el afecto a todas las dimensiones personales, incluyendo la fe, que es una fe «encarnada». El P. Bellella concluyó la apertura recordando que los afectos son la «urdimbre» de nuestro ser, si bien la afectividad, por su inherente subjetividad, puede generar incomodidad o desconfianza en algunos, a pesar de reconocerse como central.

La primera conferencia magistral, a cargo del P. David Cabrera, profesor de la Universidad Pontificia de Comillas, profundizó en la «fuerza y drama de la afectividad de la vida consagrada». Cabrera enfatizó que la vida afectiva solo tiene sentido si está centrada en Jesucristo y debe partir de lo que somos, no de lo que hacemos. Distinguió entre emoción, una reacción innata para la adaptación, y sentimiento, una interpretación subjetiva que se aprende, subrayando la necesidad de mirar la propia historia personal para gestionar el mundo afectivo y alcanzar la madurez.

La madurez afectiva, un tema complejo, se relaciona con la capacidad de dar y recibir afecto. El religioso jesuita destacó el papel fundamental de la familia carismática (la comunidad religiosa) en el aprendizaje de una nueva forma de amar, complementando la manera aprendida en el origen. Concluyó con una reflexión contundente: una vida plena requiere a Dios; la vida afectiva sin fe es «invivible», pero en la persona de Jesucristo, se convierte en una vida pascual.

Así, la 54ª Semana Nacional para la Vida Consagrada se perfila como un espacio crucial para abordar un tema fundamental, reconociendo la complejidad y la vital importancia de la afectividad en el camino de la vida consagrada hoy.

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