En el libro, titulado Esperanza, explica su historia personal, pero también habla de los horrores de la guerra. «Es una lección de vida», explica Carlo Musso, el editor italiano que le ayudó a escribir la obra
En los últimos tiempos, dos libros distintos han recogido las vivencias personales del papa Francisco contadas por él mismo en forma de autobiografía. En marzo del pasado año veía la luz el volumen Vida. Mi historia a través de la Historia, escrito por el periodista Fabio Marchese, con el que ECCLESIA pudo conversar. En este primer libro autobiográfico, el Papa se explica a través de cómo vivió y se relacionó con ciertos acontecimientos históricos. Marchese pasó casi un año entrevistándose con el Pontífice para poder escribir su texto. Un año después de este libro, ha visto la luz un segundo volumen que también se define como autobiografía. Se titula Esperanza y recoge la voz del Santo Padre narrando sus sentimientos y experiencias.
Incluye vivencias de su familia previas a su nacimiento. Por ejemplo, la de cómo la familia Bergoglio se salvó de perecer en el mar. Sucedió en 1927, cuando los abuelos paternos del Papa, junto con su padre, Mario, compraron billetes para el Principessa Mafalda, un barco con destino a Argentina que terminaría por hundirse dramáticamente. Es conocido como el «Titanic italiano». La familia Bergoglio no llegó a vender a tiempo sus pertenencias y, pese a que tenían billetes para la travesía, nunca llegaron a embarcar. «Por eso estoy ahora aquí. No imagináis cuantas veces se lo he agradecido a la Providencia», cuenta el Papa.
En secreto
El libro se iba a publicar después de la muerte de Francisco, pero finalmente se decidió que viera la luz en este 2025, con ocasión de este Jubileo centrado en la esperanza. El volumen tiene 400 páginas y se ha publicado en más de 80 países. Durante más de seis años, el editor italiano Carlo Musso ha ayudado al Papa a escribir esta obra. Y lo ha hecho completamente en secreto, tal y como explica a esta corresponsal: «El secreto estaba en manos de dos personas: El Papa y yo». Musso cuenta que el libro se cerró en varias ocasiones. Una primera en 2020, otra más tarde y la última a finales de 2024. «No se lo conté a nadie. Coloqué el manuscrito en una caja fuerte y di indicaciones a una sola persona de abrirla en el caso de que algo me sucediera para que se pudiera publicar lo que ya estaba escrito», prosigue.
En su autobiografía, el Santo Padre explica quién es a partir de experiencias como el relato de su abuelo Giovanni, que fue soldado en la Primera Guerra Mundial, y de cuya boca el pequeño Jorge Mario escuchaba los horrores de la guerra. En nuestra conversación con el escritor y editor, este revela que «el rechazo a la guerra es una constante en la narración del Papa». Por eso, a lo largo de los encuentros de Francisco con Musso para escribir este libro, uno de los momentos que más emocionó al Papa fue recordar su visita al cementerio austrohúngaro de Redipuglia, donde reposan los restos de más de 15.000 soldados que combatieron en la Gran Guerra. Conoció este camposanto en 2014 y en muchas ocasiones el Papa ha mencionado lo mucho que le impresionó leer en las lápidas las edades de los jóvenes soldados que perecieron en la contienda.
Las lágrimas del Papa
Musso también explica que el Pontífice se conmovió hablando de otra estampa bélica. La imagen del pequeño niño que carga a sus espaldas con el hermano muerto tras el bombardeo atómico de Nagasaki. El mayor llevaba al pequeño a una pira de fuego donde se estaban quemando cadáveres. «El Papa recordaba que lloró cuando vio esa foto y que no pudo añadir nada más que una frase: “Esta es la locura de la guerra”», afirma el editor.
El libro también recoge algunos episodios impactantes, como los dos intentos de asesinato contra el Papa durante su visita a Irak en 2021. Tampoco se elude la cuestión de su salud. Francisco reitera que nunca ha pensado en dimitir y, ante la muerte, confiesa que le pide a Dios «que no le haga mucho daño», porque le da miedo el dolor físico. Recordemos que el Papa nos ha dado un par de sustos en las últimas semanas en forma de dos caídas. Antes de que terminara el año, se dio un golpe contra un mueble y pudimos verlo con un aparatoso moratón en la barbilla. El pasado mes, sufrió otro tropezón y ha tenido que llevar el brazo en cabestrillo, aunque no se lo ha roto.
En el volumen también hay espacio para el humor. El Pontífice dice que es muy importante en la vida, así como la autoironía, «el instrumento más potente para vencer la tentación del narcisismo».
«No hay nada que me alegre hoy tanto como encontrarme con niños. Si cuando era pequeño tuve mis maestros de la sonrisa, hoy esos maestros son los niños. Son los encuentros que más me emocionan, que me hacen sentir mejor. También aquellos con los mayores, con los ancianos, que bendicen la vida dejando de lado cualquier resentimiento, que tienen la alegría del vino que se ha hecho bueno con el tiempo», escribe.
Humildad y determinación
El editor asegura que se siente «honrado» por la confianza que Francisco ha depositado en él para ayudarlo con esta obra. Preguntado por lo que más le ha sorprendido de este trabajo codo con codo junto al Pontífice, Musso indica, sobre todo, «que su figura es la imagen de una auténtica humildad y una total determinación».
«Me he encontrado a un hombre de 88 años, nacido en 1936, que solo mira hacia atrás para coger impulso. La palabra que más recuerdo de nuestras muchas conversaciones es “adelante”. Esto creo que será su herencia, una herencia contenida en este libro que nace como un testamento moral y espiritual y también como un manifiesto concreto dirigido a creyentes, no creyentes y a todos los hombres de buena voluntad, por un mundo más justo», sostiene el editor.
Y concluye: «El libro es una lección de vida que el Papa ha hecho en primera persona y que comparte con todos nosotros».






