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Cardenal Semeraro: «La piedad popular puede ayudar a la Iglesia a defenderse de la insignificancia social»

El prefecto de las Causas de los Santos ha intervenido en el Congreso Internacional de Hermandades y Piedad Popular con una reflexión sobre la oración y la liturgia como modo de santificación

El prefecto de las Causas de los Santos, el cardenal Marcello Semeraro, ha afirmado este jueves, durante el Congreso Internacional de Hermandades y Piedad Popular, que se celebra en Sevilla, que «la piedad popular puede ayudar a la Iglesia a defenderse del problema de la insignificancia social».

«Puede ofrecer un amplio abanico de ocasiones, lugares e instrumentos desde los que y con los que la Iglesia puede seguir lanzando su mensaje y anunciar a Jesús con un efecto multiplicador», dijo.

El purpurado defendió, como ya dijo el papa Francisco, que las hermandades y cofradías son un sistema inmunitario de la Iglesia, que la defienden del gnosticismo —el cristianismo abstracto— o del pelagianismo —se minimiza el poder de la gracia y sobreestima las capacidades humanas—.

«Puede ofrecer un amplio abanico de ocasiones, lugares e instrumentos desde los que y con los que la Iglesia puede seguir lanzando su mensaje y anunciar a Jesús con un efecto multiplicador», dijo.

Esta propuesta se hace a través de ritos tradicionales que, si se hacen con devoción y dignidad cristiana, «pueden convertirse en valiosas catequesis», lo mismo que las procesiones: «La contemplación de las imágenes de la vida del Señor es una predicación del ministerio pascual».

En este sentido, ha diferenciado entre las formas de liturgia y las formas de piedad popular. Las primeras conciernen a toda la Iglesia, mientras que las segundas tienen que ver con un pueblo. Y su consecuencia es la variedad: «una variedad ligada a la cultura, a la historia, a la vida colectiva, al lenguaje de los símbolos y al cuerpo de una colectividad específica».

La importancia de la liturgia

En este sentido, ha recalcado que siempre hay que vincular piedad popular con la vida litúrgica, pues no valorar este vínculo «es acreditar un culto externo y vacío». «Nunca es lícito promover un culto externo que no vaya acompañado al mismo tiempo de disposiciones internas que lo animen», añadió.

También ha explicado la diferencia entre los ejercicios piadosos y la piedad popular y la liturgia. Pidió que no se mezclen y subrayó que la prioridad siempre la tiene la celebración del año litúrgico. En concreto, se refirió a la importancia de la Eucaristía dominical.

Asimismo, ha señalado que las prácticas devocionales no deben alterar las celebraciones litúrgicas: «El respeto de las normas litúrgicas es el modo de respetar la necesaria armonía entre liturgia y piedad popular».

Finalmente, se ha referido a la caridad como obra primordial de las hermandades. Y las ha animado a dar respuesta a las viejas y nuevas pobrezas.

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