Se trata de uno de los primeros miembros del Opus Dei. Al igual que otros jóvenes nacidos alrededor de 1920, Canals colaboró con san Josemaría Escrivá en la expansión del Opus Dei fuera de España en los años posteriores a la guerra. Además de ser sacerdote, destacó como canonista y auditor de la Rota. Su versatilidad se manifestó en diversos campos, pues también se distinguió como un experto en pastoral cinematográfica, editor y autor espiritual de renombre.
Salvador Canals Navarrete nació en Valencia el 3 de diciembre de 1920. Su padre, Salvador Canals Álvarez, era ingeniero. Tras el traslado de la familia a Reinosa, tuvo seis hermanos. Simpatizante en juventud de los jesuitas, terminó en 1940 por decantarse hacia el Opus Dei, tras conocer a san Josemaría a través de su mejor amigo de la época de Reinosa, Juan Antonio Paniagua, en un momento de efervescencia vocacional entre la juventud española, tras los horrores de la guerra civil (1936-1939). Tras acabar la carrera de Derecho en 1942, que realizó en dos años, marchó a Roma con una beca para hacer un doctorado en derecho mercantil. En Roma, Canals hizo una tesis doctoral sobre el derecho de reproducción cinematográfica. La defendió en 1946 y la publicó en 1953. En 1948, Salvador Canals recibió la ordenación sacerdotal en Roma. Además, estudió derecho canónico y teología en la Universidad Lateranense, también llamada Universidad del Laterano. Le ayudó en sus primeros pasos como canonista el claretiano Arcadio María Larraona, futuro cardenal, orientándole en sus trabajos sobre los institutos seculares, una nueva figura jurídica nacida en 1947 (un nuevo tipo de asociación) a la que el Opus Dei inicialmente se acogió (aunque luego dio marcha atrás), y a la que Canals dedicó buena parte de su atención de estudioso del Derecho Canónico. Una de sus primeras publicaciones, ‘Los institutos seculares de perfección y apostolado’, es de 1947, el mismo año en que Pío XII, con la constitución apostólica Provida Mater Ecclesia, creó la figura de los institutos seculares. Fundó en 1957 la revista Studi Cattolici, una iniciativa suya personal sobre teología práctica. Fue nombrado también, en 1954, consultor de la Pontificia Comisión de Cinematografía, Radio y Televisión, publicando en 1961 el libro ‘La Chiesa e il cinema’, editado por el Ente dello Spettacolo..
También en las ciencias humanas y jurídicas el papel jugado por científicos creyentes ha sido de relevancia, y merece ser reseñado desde este prisma de conciliación ciencia-fe, para ayudar a entender con ejemplos concretos que la Iglesia Católica no está en contra de la investigación sino más bien al contrario: ha sido a lo largo de la historia y es una de sus principales promotoras.








