Santiago Portas es director nacional de Instituciones Religiosas y Tercer Sector en Banco Sabadell y director académico del Curso de Asesor Financiero para Entidades Religiosas y del Tercer Sector organizado por la entidad financiera y la Universidad Francisco de Vitoria
Ya ha comenzado la nueva edición del Curso de Asesor Financiero para Entidades Religiosas y del Tercer Sector, una formación por la que ya han pasado más de 1.000 alumnos y que ofrecer un conocimiento integrado de organizaciones religiosas, así como ONG y otras asociaciones.
Un curso en el que se asumen contenidos fundamentales sobre siete asuntos relevantes en la gestión de este tipo de instituciones: la estructura jerárquica de la Iglesia, fiscalidad, patrimonio, doctrina social de la Iglesia, cooperación al desarrollo y tercer sector, gestión de patrimonio financiero y compliance y blanqueo de capitales.
Todavía estás a tiempo de matricularte en el curso. El plazo está abierto hasta el 16 de junio. Además, los clientes del Banco Sabadell tiene un 80 % de beca.
Desde el 24 de febrero, Santiago Portas, director nacional de Instituciones Religiosas y Tercer Sector en Banco Sabadell y director académico del curso, ofrece cada semana pequeñas píldoras, a modo de avance, sobre los contenidos del curso. Esta semana, nos habla de compliance en las instituciones religiosas. Es el último capítulo.
Lo que todo asesor financiero de entidades religiosas debe saber sobre compliance
Hoy en día, el papel del asesor financiero dentro de una institución religiosa va mucho más allá de llevar cuentas claras o cumplir con las obligaciones fiscales. En el contexto actual, donde la transparencia, la rendición de cuentas y la prevención de riesgos son clave, el compliance se ha convertido en un aspecto esencial para la buena gestión de cualquier institución religiosa o entidad del tercer sector. Conocer y aplicar correctamente las herramientas de cumplimiento normativo no solo es una obligación legal, sino una forma de proteger la misión, el carisma y el prestigio de las entidades.
El compliance, lejos de ser un simple conjunto de normas legales, es un sistema integral que busca asegurar que la entidad actúe conforme a la ley, a sus propios valores y a los principios éticos que la inspiran. En el caso de las instituciones religiosas, esto significa no solo evitar sanciones o problemas legales, sino cuidar que cada paso que se da esté alineado con el compromiso social y evangelizador que define a cada organización.
Para un asesor, es fundamental comprender las particularidades que compliance tiene en este entorno. Por ejemplo, muchas entidades religiosas o entidades del tercer sector, gestionan donaciones y legados, reciben fondos de diversas procedencias, y realizan actividades en ámbitos tan diversos como la educación, la asistencia social o la cooperación internacional. Esta realidad las puede situar como sujetos obligados en materia de prevención de blanqueo de capitales, lo que implica la necesidad de implementar procedimientos de control y diligencia debida para conocer el origen y trazabilidad de esos fondos, además de establecer alertas ante posibles operaciones sospechosas.
No solo prevención
Pero el compliance en el ámbito religioso no se limita a la prevención de delitos financieros. También abarca la implementación de códigos éticos que reflejen los valores propios de la institución, el establecimiento de canales de denuncia interna para garantizar que cualquier irregularidad pueda ser detectada y corregida a tiempo, y la correcta documentación de todas las operaciones patrimoniales, desde la compra de inmuebles hasta la contratación de proveedores.
En este contexto, el asesor financiero no puede limitarse a ser un técnico que revisa balances o elabora presupuestos. Su rol es cada vez más estratégico, actuando como un verdadero aliado en la construcción de una cultura de cumplimiento y buen gobierno dentro de la institución. Es quien debe asegurarse de que las decisiones económicas y patrimoniales no solo sean viables y sostenibles, sino que cumplan con la normativa aplicable y, sobre todo, con la identidad y misión de la entidad.
Parte de esta labor implica acompañar a la institución en el diseño e implementación de un sistema de compliance adaptado a su realidad. No se trata de copiar modelos de empresas privadas, sino de crear un marco a medida, que parta de un mapa de riesgos específicos, defina políticas claras para cada área de actividad y garantice que tanto el personal como los voluntarios entienden su papel en el cumplimiento de estas normas. La formación continua es clave, porque solo lo que se comprende puede cumplirse de manera consciente y responsable.
No es estático
Además, el compliance no es algo estático. Debe ser revisado y actualizado constantemente para adaptarse a los cambios normativos, a las nuevas realidades sociales y a las propias transformaciones internas de la institución. En un entorno cada vez más exigente, donde la transparencia es una demanda social y legal, el asesor financiero debe velar por que la gestión de la institución no solo sea correcta en términos contables, sino también en términos éticos, legales y reputacionales.
Un elemento central
En definitiva, un buen asesor financiero de instituciones religiosas ya no puede entender su trabajo sin incorporar el compliance como un elemento central de su labor. No solo ayuda a cumplir la ley, sino que protege el prestigio de la entidad, fortalece la confianza de la comunidad y asegura que la gestión de los recursos sea coherente con los valores que la institución proclama y defiende. En tiempos donde la ejemplaridad es tan importante como la eficiencia, el compliance deja de ser una carga para convertirse en una oportunidad de crecimiento, transparencia y testimonio de todas las organizaciones.








