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De lunes a viernes con León XIV: un Pontificado de cercanía y esperanza… pero también ejecutivo

Publica ‘Dilexi te‘; envía mensajes para la JMJ y a Catholic Charities USA; mantiene encuentros con ACN, miembros de vida consagrada, líderes sindicales de Chicago y los Caballeros de Colón; y emite un Motu proprio para cambiar la gestión vaticana

La semana en la Santa Sede ha venido marcada de manera indeleble por la presentación de la exhortación apostólica Dilexi te, el primer gran documento magisterial firmado por León XIV. Sellada simbólicamente el 4 de octubre, festividad de san Francisco de Asís, el texto —iniciado por Francisco y culminado por el Papa agustino— está llamado a establecer el tono programático del Pontificado, centrándose en la denuncia de la desigualdad, la pobreza y las responsabilidades de las naciones ricas y de los propios individuos en las «estructuras de pecado». A lo largo de sus 121 puntos, el documento reafirma que «no habrá paz mientras se descuide y se abuse de los pobres y del planeta», y se a la Iglesia a construir una sociedad donde «nadie se sienta abandonado».

Esta perspectiva teológica, que subraya que los pobres son una «epifanía del reino de Dios» y los considera «maestros espirituales» y «presencia sacramental del Señor», ha resonado en cada una de las actividades del Pontífice a lo largo de toda la semana. Desde los encuentros con líderes sindicales y organizaciones enfocadas hacia la caridad, hasta los mensajes dirigidos a los jóvenes y consagrados, el hilo conductor ha sido la necesidad de justicia social y de fraternidad, así como la necesidad de renovación interior para seguir ofreciendo un testimonio cristiano fecundo.

Audiencia con Ayuda a la Iglesia Necesitada

Así las cosas, una de las audiencias más destacadas a lo largo de la semana ha sido la mantenida, hoy viernes, con la fundación pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN), donde León XIV ha abordado la importancia cada vez mayor de la libertad religiosa. El Papa ha afirmado que la libertad religiosa «no es simplemente un derecho legal ni un privilegio concedido por los gobiernos», sino una «condición esencial para la formación de sociedades justas» y la «piedra angular de toda sociedad justa». Para el Pontífice, este derecho fundamental es necesario porque «todo ser humano lleva en su corazón una profunda necesidad de verdad, de sentido, de comunión con los demás y con Dios».

León XIV ha subrayado asimismo que la defensa de este derecho «no puede ser algo abstracto; debe vivirse, protegerse y promoverse en la vida cotidiana». Y ha reiterado el compromiso de la Iglesia con las minorías cristianas perseguidas, relacionando la situación en República Centroafricana, Burkina Faso, Mozambique o Perú con la Primera Carta a los Corintios: «Si un miembro sufre, todos sufren con él». El Papa ha asegurado a los miembros de ACN, a quienes ha calificado de «constructores de paz», que sus acciones —como la reconstrucción de capillas o el apoyo a comunidades aisladas— fortalecen el tejido espiritual y moral de toda la sociedad.

Mensaje para la JMJ

En su mensaje para la XL Jornada Mundial de la Juventud 2025 —cuyo tema es «Vosotros también dais testimonio, porque estáis conmigo»— emitido el pasado martes, el Santo Padre reflexionó sobre el testimonio cristiano, afirmando que este «nace de la amistad con el Señor». De este modo, León XIV quiere animar a los jóvenes a prepararse como «peregrinos de esperanza» para la JMJ de Seúl, en 2027. En su reflexión, el Papa deja claro que Jesús «no nos quiere como siervos, ni como activistas de un partido; nos llama a estar con él como amigos, para que nuestra vida sea renovada».

La segunda parte del mensaje se centra en la dimensión social del testimonio, pues de la amistad con Cristo surge inevitablemente la fraternidad. El Pontífice afirma que esta relación con el Señor «nos libera de la indiferencia y la pereza espiritual, haciéndonos superar el aislamiento y la desconfianza». Además, el Papa exhorta a los jóvenes a convertirse en misioneros de esperanza, mostrando a otros que Dios se ha hecho cercano a toda persona, con proximidad, compasión y ternura, como solía decir el papa Francisco.

Encuentro con los consagrados

Por otra parte, el Pontífice también ha recibido esta mañana en el Vaticano a los participantes del Jubileo de la Vida Consagrada, ante quienes ha destacado que la Iglesia necesita «toda la diversidad y riqueza de las formas de consagración y ministerio que representan». Y les ha instado a permanecer «arraigados en Cristo», condición indispensable para cumplir la misión de manera fecunda. León XIV también ha lanzado una invitación a «volver al corazón», a ese lugar de interioridad cultivada en la oración, donde echan raíces los frutos del bien y el amor.

La misión de los consagrados en el mundo actual —ha afirmado—es ser «portadores y testigos» de la paz y la esperanza, actuando como «constructores de puentes y difusores de una cultura del encuentro» en el diálogo y el respeto por las diferencias. En este contexto, les ha pedido ser y mostrarse como «expertos en sinodalidad», dada su posición privilegiada, a menudo internacional e intercultural, para vivir valores como la escucha recíproca, la participación y el intercambio de capacidades. Por último ha concluido con un llamamiento a mirar el futuro con confianza y a no tener miedo de tomar decisiones valientes.

Audiencia con líderes sindicales de Chicago

Por otra parte, el Santo Padre recibió ayer jueves a una delegación de líderes sindicales de Chicago, su ciudad natal. León XIV aplaudió los avances en materia de inclusión de minorías en el movimiento sindical y el compromiso «encomiable» con la protección del medio ambiente a través del desarrollo de energías renovables. Su exhortación central fue el trabajo por el «bien común» y la acogida de inmigrantes y refugiados, instándoles a apoyar los comedores sociales y los refugios. El Papa los animó a que sigan trabajando para que la sociedad «respete la dignidad humana de los más vulnerables», recordando el llamamiento de Francisco a que los sindicatos «renazcan cada día en las periferias».

Encuentro con los Caballeros de Colón

El lunes, León XIV inició una intensa semana de audiencias encontrándose con el Consejo Directivo de los Caballeros de Colón. Utilizando su lengua materna —el inglés—, el Pontífice les manifestó su «profunda gratitud» por las recientes restauraciones en la basílica vaticana, incluyendo el baldaquino de Bernini y el monumento que protege la Cátedra de San Pedro. León XIV agradeció a la Orden su apoyo secular a la labor caritativa del Romano Pontífice, incluso a través del Fondo Vicarius Christi, que permite llevar la solidaridad de la Iglesia a los pobres del mundo. El Papa reconoció que sus iniciativas, incluyendo la defensa del «carácter sagrado de la vida humana en todas sus etapas» y la ayuda a las víctimas de desastres, son «un signo visible de su constante devoción al Vicario de Cristo».

Mensaje a Catholic Charities USA

Ayer jueves, el papa León XIV envío también un mensaje a la red Catholic Charities USA, destacando su labor en la atención de migrantes y refugiados. Así, instó a la red de 168 agencias a convertirse en «agentes de esperanza» para las millones de personas que acuden a la Iglesia en Estados Unidos en busca de ayuda. El Pontífice recordó, así las cosas, que su ministerio da concreción a la Providencia del Señor con el «estilo» de Dios, hecho de «cercanía, compasión y ternura».

El Santo Padre también quiso destacar la riqueza que aportan los migrantes, calificándolos como «testigos de esperanza» y señalando que los migrantes católicos «se han convertido en misioneros de esperanza en muchas naciones», revitalizando a menudo las parroquias que los acogen con una fe viva y nuevas devociones populares. Por último, el Papa alentó a Catholic Charities a seguir actuando como «constructores de puentes entre naciones, culturas y pueblos».

Motu proprio Coniuncta cura

Por último, la semana de León XIV también nos ha dejado la publicación de la carta apostólica en forma de Motu proprio Coniuncta cura. El documento aborda la regulación de las actividades de inversión financiera de la Santa Sede, buscando consolidar las disposiciones previas y definir «los roles y competencias de cada Institución».

El Motu proprio introduce un principio de «responsabilidad compartida» y deroga el Rescripto del 23 de agosto de 2022, el cual había otorgado al Instituto para las Obras de Religión la competencia exclusiva sobre la gestión patrimonial, lo cual obligaba a todas las instituciones vaticanas a transferirle su liquidez.

Ahora, bajo la nueva normativa de Coniuncta cura, la Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica sigue siendo el organismo titular de la administración y gestión del patrimonio inmobiliario y mobiliario de la Santa Sede, pero este deberá hacer uso efectivo del Instituto para las Obras de Religión a la hora de determinar las inversiones financieras. De esta manera, León XIV busca precisar los roles de ambas entidades en la gestión financiera, buscando la convergencia en una «dinámica de mutua colaboración».

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