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El Papa en el Domingo de Ramos: «Preparémonos a la Pascua del Señor convirtiéndonos en cireneos los unos para los otros»

Centra su homilía, leída por el cardenal Leonardo Sandri, en la figura de Simón de Cirene, y anima a todos a salir al encuentro de aquellos que cargan cruces en nuestro tiempo

El papa Francisco no solo si hizo presente de forma física al terminar la Eucaristía del Domingo de Ramos, celebrada en la plaza de San Pedro, sino que, como ya es habitual, envió su homilía para ser leída tras la liturgia de la Palabra. Ocasión que Francisco aprovechó para reflexionar sobre una de las figuras que aparecen en el camino de Jesús a la cruz: Simón de Cirene.

Un hombre que, por obligación, continúa el Pontífice, «se ve involucrado en la historia de salvación, donde ninguno es extranjero, ninguno es ajeno». «Sigamos los pasos de Simón, porque nos enseña que Jesús sale al encuentro de todos, en cualquier situación. Cuando vemos la multitud de hombres y mujeres que manifiestan odio y violencia en el camino del Calvario, recordemos que Dios transforma este camino en lugar de redención. Frente a la atroz injusticia del mal, llevar la cruz nunca es en vano, más aún, es la manera más concreta de compartir su amor salvífico», dijo.

Por ello, Francisco señaló que la pasión de Jesús se vuelve compasión en el momento en que ayudamos al que no puede más, levantamos al caído y abrazamos al desconsolado.

Y lanzó una invitación de cara a la Semana Santa: «Para experimentar este gran milagro de la misericordia, decidamos cómo llevar la cruz; no al cuello, sino en el corazón. No solo la nuestra, sino también la de aquellos que sufren a nuestro alrededor; quizá la de aquella persona desconocida que una casualidad hizo que encontráramos. Preparémonos a la Pascua del Señor convirtiéndonos en cireneos los unos para los otros».

Ángelus

En el texto preparado para el ángelus, el Papa volvió a referirse a su enfermedad, a este momento de «debilidad física», que, dijo, «me ayudan a sentir aún más la cercanía, la compasión y la ternura de Dios».

«Yo también rezo por vosotros y os pido que encomendéis conmigo al Señor a todos los que sufren, especialmente a los afectados por la guerra, por la pobreza o por los desastres naturales. En particular, que Dios acoja en su paz a las víctimas del derrumbe de un local en Santo Domingo, y sostenga a sus familiares», añadió.

También se refirió a la situación en Sudán, donde el conflicto se extiende ya durante casi dos años. Y recordó a Líbano, Ucrania, Palestina, Israel, la República Democrática del Congo, Myanmar, Sudán del Sur…

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