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El arzobispo de Pamplona presenta a San Fermín como un migrante y pide «convertir la mirada»

Florencio Roselló ha oficiado la misa de San Fermín tras la procesión del patrón con un mensaje de acogida: «San Fermín es para todos, y San Fermín acoge a todos»

El arzobispo de Pamplona y obispo de Tudela, Florencio Roselló, ha presidido esta mañana la misa de San Fermín en la parroquia de San Lorenzo, tras la procesión del patrón. En su homilía ha presentado al santo como un migrante más y ha lanzado un mensaje de acogida, unidad y llamamiento a la convivencia política.

San Fermín, un migrante como León XIV

El arzobispo ha trazado un puente entre la figura del santo y la del papa León XIV, a quien ha descrito, junto a San Fermín, como misioneros que compartieron una misma experiencia vital: «Dejaron su tierra, atravesaron caminos inciertos y llegaron a otra nación, a otra cultura, anunciando el Evangelio. Vivieron en sus carnes la experiencia de ser extranjeros, de ser inmigrantes», ha comentado. Desde ahí ha enlazado con las palabras que el Papa dedicó a la migración durante su paso por España este año, entre ellas que «la dignidad no tiene pasaporte, no conoce fronteras».

Un llamamiento a los políticos

Tomando como referencia el discurso de León XIV en el Congreso, Roselló ha pedido a los responsables navarros mayor concordia. «Los responsables públicos, sociales, religiosos, estamos llamados a ser los primeros que demos testimonio», ha defendido, explicando después en qué debía traducirse ese testimonio: «Somos los primeros en dar testimonio de convertir la mirada, de no ver rivales, ver hermanos, de no ver enemigos, ver ciudadanos próximos».

Roselló ha reivindicado además las raíces cristianas de la fiesta, apoyándose en la homilía que pronunció León XIV hace un mes en el Corpus de Madrid, cuando advirtió de que la religiosidad popular no puede convertirse en un «museo», sino en una «escuela de fe».

«San Fermín es para todos»

Roselló ha querido dejar claro que la fiesta trasciende a los practicantes: «Hoy había gente creyente y no creyente viendo la procesión. Había gente que se había podido alejar de la Iglesia, pero estaba allí. San Fermín es para todos, y San Fermín acoge a todos». Ha ido más allá al describir lo que, a su juicio, representa la procesión para la ciudad: «este caminar de San Fermín por las calles es la esperanza de todo un pueblo. Hoy San Fermín ha dicho a todo Pamplona «os quiero a todos»». También ha recurrido a la imagen del capotico del santo para hablar de una Iglesia abierta: la fiesta, ha dicho, «también es una manifestación de esa Iglesia que quiere salir a la calle, de esa Iglesia de puertas abiertas», bajo cuyo amparo «cabe todo el mundo». De ahí ha derivado su llamada a «convertir la mirada»: para «vernos los unos a los otros como personas, no como rivales»; para «vernos como hermanos, no como enemigos»; para «respetar la dignidad de la persona sea de donde sea, venga de donde venga».

Fiel hasta la muerte

Al hablar del martirio de San Fermín, el arzobispo ha destacado la firmeza del santo frente a la posibilidad de salvar su vida negando su fe: «Pudo haber aceptado una mentira, pudo haber guardado silencio, pero en cambio San Fermín dijo que fiel hasta la muerte».

Para finalizar, ha concluido su homilía con un deseo: «Que nuestro santo patrono San Fermín siga caminando en Pamplona, en Navarra» y «que nosotros sepamos caminar con él, siguiendo siempre las huellas de Cristo y haciendo la vida más agradable y amable para todos los que nos rodean».

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