«Sin verdades absolutas, de espaldas a Dios y normalizando su abandono en la vida pública, seguiremos en caída libre hacia el abismo», recoge el manifiesto de esta edición, la número 27
«Debemos ser los portadores de la luz. Cuanta más oscuridad veamos en nuestro entorno, nuestra pequeña luz debe brillar aún más, convencidos de que atraerá a los otros hacia ella. Sin la virtud esperanza cristiana, dejamos de ser portadores de la luz que tanto necesita el mundo de hoy».
Esta es la propuesta, según se recoge en su manifiesto, que lanza el 27.º Congreso Católicos y Vida Pública, que, con el lema Tú, esperanza, se celebrará del 14 al 16 de noviembre en Madrid organizado por la Asociación Católica de Propagandistas (ACdP). Una invitación a que los cristianos, como refleja el cartel elaborado por el dibujante JM Nieto para la ocasión, sean luz en un tiempo de incertidumbre, de sombras y oscuridad.
Porque el diagnóstico no es halagüeño, pues subraya que nuestro país y el resto de las sociedades de nuestro entorno «se halla en grave peligro», que sigue acrecentando el desorden y la ruptura. «Seguimos dando palos de ciego, porque el conjunto de las sociedades de nuestro entorno sigue sin comprender la auténtica dimensión de la crisis de descomposición en la que nos encontramos», recoge el texto que ha sido leído por María San Gil, codirectora del congreso, este jueves en un encuentro con periodistas.
Y dice más: «Sin verdades absolutas, de espaldas a Dios y normalizando su abandono en la vida pública, seguiremos en caída libre hacia el abismo. Por eso, los católicos tenemos la obligación de identificar la verdad en todos y cada uno de los hechos que vivimos».
Y subraya que es en momentos de peligro extremo cuando la virtud de la esperanza adquiere todas su pertinencia y sentido. «Una esperanza que no descansa en las débiles fuerzas humanas, sino en la promesa irrevocable hecha por Dios a los hombres».
José Masip, codirector del congreso y vicepresidente de la ACdP, ha avanzado algunos de los ponentes, entre los que se encuentran, el estadounidense Kevin Roberts, el argentino Agustín Laje o el activista venezolano Lorent Saleh.








