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El Dicasterio para la Doctrina de la Fe reconoce la riqueza espiritual de Nuestra Señora de los Dolores de Chandavila

La Santa Sede da su visto bueno al santuario de la localidad extremeña de La Codosera que rememora una posible aparición de la Virgen a dos jóvenes en 1945 en «un ámbito de paz interior, consuelo y conversión»

La Iglesia ha visto «una luz en España». En una carta dirigida al Arzobispo de Mérida-Badajoz, Monseñor José Rodríguez Carballo, la Santa Sede ha reconocido la riqueza espiritual que supone el Santuario de Nuestra Señora de los Dolores de Chandavila, en la localidad extremeña de La Codosera, cerca de la frontera con Portugal. 

El Arzobispado de Mérida-Badajoz ha hecho público en su web el contenido de la misiva, firmada por el Papa y por el cardenal Víctor Manuel Fernández, Prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe. Titulada “Una luz en España”, se refiere a las «experiencias espirituales que Marcelina Barroso Expósito y Afra Brígido Blanco vivieron separadamente», y anima a que «el Santuario de Chandavila, heredero de una rica historia de simplicidad, de pocas palabras y mucha devoción, siga ofreciendo a los fieles que quieran acercarse, un ámbito de paz interior, consuelo y conversión».

Según el Arzobispado, «se trata de la primera declaración oficial de la Iglesia, en sus más altas instancias, acerca del Santuario de Ntra. Sra. de los Dolores de Chandavila, después de más de 75 años en que surgió esta devoción en el entorno de La Codosera, a partir de las experiencias espirituales de estas dos mujeres sencillas y tras décadas en que se ha consolidado esta popular devoción a la Virgen, que ha convertido este lugar en un verdadero foco de peregrinaciones». El Arzobispo de Mérida-Badajoz, Monseñor José Rodríguez Carballo, hará público hoy un decreto sobre este particular.

El reconocimiento llega en respuesta a una misiva del prelado español fechada el pasado 28 de julio, informa Vatican News. En ella, Monseñor José Rodríguez Carballo explicaba la historia, que se remonta a mayo de 1945, de dos jóvenes –Marcelina Barroso Expósito, de diez años, y Afra Brígido Blanco, de 17– a las que se habría aparecido la Virgen, como Nuestra Señora de los Dolores. 

«Cercanía afectuosa de la Virgen» en el «límpido cielo» de los pueblos extremeños

Según el cardenal Fernández, «Marcelina narró que, al principio, veía una forma oscura en el cielo, que en otros momentos se fue perfilando más claramente como la Virgen de los Dolores, con manto negro cuajado de estrellas, sobre un castaño». Aunque «la experiencia profunda de esta muchacha, más que la visión, fue haber sentido el abrazo y el beso que la Virgen le dio en la frente». 

«Esta seguridad de la cercanía afectuosa de la Virgen», continúa el Prefecto del Dicasterio, «es quizás el más bello mensaje. Si bien con el paso de los días, tanto ella como Afra identificaron la figura como la Virgen de los Dolores, lo que más se destaca es una presencia de la Virgen que infunde consuelo, estímulo, confianza. Cuando la Virgen pide a Marcelina caminar de rodillas por un tramo de erizos de castaño secos, espinos y piedras cortantes, no lo hace para provocarle un sufrimiento. Al contrario, le pide confianza ante ese desafío: «’No temas, nada te sucederá’».

«Este llamado de la Virgen a la confianza en su amor dio a esta niña pobre y sufrida una esperanza y una experiencia de sentirse dignificada», explica el cardenal, que añadió que también se trató de «una experiencia de hermosura, porque la Virgen se presentó rodeada de constelaciones luminosas, como las que podían admirarse por las noches en el límpido cielo de los pequeños pueblos de Extremadura». Tras las supuestas visiones, las dos jóvenes llevaron «una vida discreta y sin estridencias», dedicándose «a obras de caridad, especialmente atendiendo personas enfermas, ancianas o huérfanos, y transmitiendo así, a las personas sumidas en el dolor, aquel dulce consuelo del amor de la Virgen que ellas habían experimentado».

El cardenal Fernández concluye en su respuesta al arzobispo Rodríguez Carballo que «no hay nada que se pueda objetar a esta hermosa devoción, que presenta la misma sencillez que podemos ver en María de Nazaret, nuestra Santísima Madre. Son muchos los aspectos positivos que indican una acción del Espíritu Santo en tantos peregrinos que se acercan, tanto de España como de Portugal, en las conversiones, curaciones y otros signos preciosos en este lugar».

Según las Normas publicadas el 17 de mayo por el Dicasterio para la Doctrina de la Fe, con el nulla osta, “aunque no se exprese ninguna certeza sobre la autenticidad sobrenatural del fenómeno, se reconocen muchos signos de una acción del Espíritu Santo”, por lo que “se anima al obispo diocesano a apreciar el valor pastoral y también a promover la difusión de esta propuesta espiritual, incluso a través de posibles peregrinaciones a un lugar sagrado”, mientras que se autoriza a los fieles a dar “de manera prudente su adhesión”.

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