Skip to content Skip to sidebar Skip to footer

El misionero que enseñó a Óscar de Marcos la diferencia entre ser conocido y ser importante

El exfutbolista del Athletic y del Alavés pronunció en la Catedral Vieja de Vitoria el pregón del Domund, que se celebra el domingo 18 de octubre, y relató cómo un salesiano arriesgó su vida en Togo para salvar a una niña acusada de brujería

El exfutbolista Óscar de Marcos fue este miércoles el encargado de pronunciar en la Catedral Vieja de Vitoria el pregón del Domund 2026, un acto con el que Obras Misionales Pontificias abre cada año la recta final hacia la jornada misionera y que en esta ocasión ha coincidido con el centenario del Domund. Vitoria acoge este año la exposición «El Domund al descubierto», y como es costumbre la voz del pregón la ha puesto una figura conocida de la zona donde se celebra.

De Marcos, que jugó en el Athletic Club y en el Alavés, ha hecho voluntariado en Togo, en Perú y en las islas griegas, y mantiene una estrecha relación con los misioneros salesianos. Arrancó su intervención preguntándose qué hacía él hablando del Domund ante personas que han entregado buena parte de su vida, o la vida entera, a los demás, y para responderse fue repasando los momentos que le enseñaron que no es lo mismo «ser conocido que ser importante», porque a su juicio la fama pasa y las personas importantes quedan en la memoria de quienes las conocieron.

Buena parte de esa lección la resumió en una frase que, según contó, viene de su bisabuelo y que su padre sigue repitiendo en casa, según la cual el amor funciona como un frontón, ya que «cuanto más fuerte le das a la pelota, con más fuerza te vuelve». Dijo que pocas ideas explican mejor lo que vivió como voluntario.

El origen de aquella experiencia estuvo en una visita a un colegio salesiano cuando ya jugaba en el Athletic, donde un alumno le preguntó qué hacía con su fama para ayudar a los demás. La pregunta le dejó sin respuesta y le llevó a pedir una experiencia de voluntariado con los misioneros, de modo que pocos meses después, con 20 años, estaba en África descubriendo que allí nadie sabía quién era. «Los importantes eran ellos y a mí no me conocía nadie», recordó.

En Kara, en el norte de Togo, convivió con el salesiano José Luis de la Fuente, que acogía a niños de la calle. Una tarde el misionero salió a buscar a una niña acusada de brujería cuya vida estaba en peligro, y al día siguiente, acompañado por los voluntarios, entre ellos De Marcos, fue a pedir cuentas al chamán que había lanzado la acusación. El exfutbolista explicó que vio cómo el religioso se enfrentaba a aquella situación por alguien a quien no conocía la víspera y que «estuvo dispuesto a poner en riesgo su vida para salvar otra».

Aquel episodio, reconoció, cambió su manera de actuar, y en él encontró también la respuesta a la pregunta con la que había empezado el pregón, porque «tuve la suerte de estar allí y verlo» y ahora tenía la oportunidad de contarlo en Vitoria.

De Marcos cerró su intervención con un agradecimiento doble. Junto a José Luis de la Fuente, que para él representa lo aprendido ayudando lejos de casa, citó a Antonio Mijangos, el sacerdote de su pueblo, como ejemplo de quien dedica la vida a los que tiene cerca, y a través de ambos dio las gracias a todos los misioneros y voluntarios. La colecta del Domund, que sostiene a los territorios de misión de todo el mundo, se celebrará este domingo 18 de octubre en todas las parroquias de España.

This Pop-up Is Included in the Theme
Best Choice for Creatives
Purchase Now