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El Monasterio de Belorado retorna a la Iglesia católica tras el desahucio ejecutado a favor de «sus legítimas propietarias»

La sentencia 80/2025, de 31 de julio, obligaba a que se «desaloje, deje libre y expedita y a disposición de la parte actora la referida finca». La decisión fue ratificada el pasado 29 de enero por la Audiencia Provincial de Burgos

La posesión del Monasterio de Santa Clara de Belorado ha retornado formalmente a las hermanas clarisas en la mañana del 12 de marzo. Tras meses de incertidumbre, la Oficina del Comisario Pontificio ha confirmado que el Tribunal de Instancia de Briviesca ha procedido finalmente a la «ejecución del desahucio del monasterio», entregando el inmueble a sus «legítimas propietarias».

El desalojo de las monjas cismáticas supone la culminación de un proceso legal que ha dado finalmente la razón a la Iglesia católica. La intervención judicial se ha realizado para ejecutar la Sentencia 80/2025, de 31 de julio, la cual ya determinaba que procedía el desahucio de la parte demandada y la obligaba a que «desaloje, deje libre y expedita y a disposición de la parte actora la referida finca». Esta decisión fue ratificada el pasado 29 de enero por la Audiencia Provincial de Burgos.

De este modo, la legitimidad de la representación eclesiástica también ha quedado blindada por los tribunales, pues la comitiva judicial ha entregado las llaves al Comisario Pontificio. En el acto de recepción, además del apoderado del Comisario Pontificio, han estado presentes las máximas autoridades de la Federación de Clarisas Nuestra Señora de Aránzazu: la presidenta, madre Javier Soto; la vicaria, sor María Mercedes Iradi; y la secretaria, sor Carmen Ruiz.

Una de las mayores preocupaciones de las clarisas reside ahora en el estado de conservación del cenobio y de su tesoro artístico. Por ello, la comitiva ha recorrido las dependencias para evaluar la «integridad de los bienes muebles que contiene», subrayando que muchos de ellos son «bienes eclesiásticos, multiseculares, incluso obras de arte catalogadas». Ante la posibilidad de que falten piezas, los servicios jurídicos han advertido de que, tras el inventario realizado por la letrada de la Administración de Justicia, se actuará para «recuperar aquellos elementos pertenecientes a la comunidad religiosa que no se encontraren en el Monasterio».

Desde la Oficina del Comisario Pontificio se ha querido dejar claro que la verdadera comunidad monástica de Belorado y, por tanto, su legítima propietaria, sigue existiendo y está «compuesta por las hermanas mayores que no secundaron el cisma», quienes hasta ahora han permanecido residiendo en otros monasterios de la Federación.

A partir de este momento, el destino del inmueble no será decidido de forma inmediata, sino que «dependerá de la decisión que, a este respecto, adopte la Federación de Clarisas Nuestra Señora de Aránzazu», organización en la que el monasterio continúa plenamente integrado. Con este acto judicial, se cierra un doloroso capítulo de ruptura y se abre una etapa de reconstrucción para la vida religiosa en la archidiócesis de Burgos.

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