Aumentan las ordenaciones de sacerdotes y diáconos, y descienden los abandonos. La edad media en el seminario oscila entre los 25 y 31 años. La CEE destaca la JMJ y la revitalización de la pastoral juvenil y vocacional como factores para que Dios siga cumpliendo su promesa
El número de seminaristas en España asciende durante el presente curso a 1.036 —frente a los 956 del año pasado—, recuperando de nuevo la barrera del millar y situándose en datos similares a los de 2021. Según los datos publicados hoy por la Subcomisión Episcopal para los Seminarios, el total de seminaristas que se forman en nuestro país se incrementaría hasta los 1.139, si sumamos a estos datos los de otros centros que imparten formación sacerdotal a personas que regresarán a sus países cuando terminen sus estudios en España.
Así, de los 1.036 seminaristas que sí permanecerán en las diócesis españolas cuando sean ordenados sacerdotes, 825 pertenecen a los seminarios conciliares, mientras que 211 se forman en los seminarios misioneros internacionales Redemptoris Mater, pertenecientes al Camino Neocatecumenal, pero erigidos canónicamente en las diócesis donde se encuentran presentes.
Por otra parte, el total de nuevos ingresos con los que se cuenta en las diócesis españolas para el curso 2024-2025 asciende a 239 seminaristas —frente a los 177 del curso anterior—, 59 pertenecientes a los seminarios del Camino Neocatecumenal y 180 a los seminarios conciliares. En contraposición, el presente curso se ha iniciado con 86 seminaristas menos, que han abandonado el proceso formativo hacia el sacerdocio ordenado; 69 de los cuales pertenecen a los seminarios conciliares y 17 a los Redemptoris Mater. En línea con la evolución de los datos, el número de abandonos totales el curso anterior fue de 106 jóvenes, aproximadamente un 25 % más que en el presente año.
Finalmente, el número de ordenaciones que se celebraron en las diócesis de España durante el curso pasado suma un total de 69 nuevos diáconos y 85 nuevos sacerdotes, quienes, obviamente, dejan de computarse en los procesos formativos de los seminarios para incorporarse al presbiterio de cada diócesis. En el curso 2023-2024, fueron 16 los diáconos ordenados y 79 los nuevos sacerdotes. Como dato importante, el promedio de edad de los seminaristas españoles oscila entre los 25 y 31 años.
Dadas las cifras, la Subcomisión para los Seminarios de la Conferencia Episcopal Española ha identificado, con todas las salvedades, tres posibles factores de influencia en los resultados de este año.
El primero de ellos sería es la revitalización de toda la pastoral de la Iglesia y, más en concreto de la pastoral juvenil y vocacional, después del parón de la pandemia. Para la Subcomisión, «hay que tener en cuenta que los resultados de la pastoral vocacional no son inmediatos, sino que empiezan a verse a medio o largo plazo. Tres años después de reiniciar completamente la vida pastoral en las diócesis tras la pandemia, ahora se empiezan a percibir los primeros frutos pastorales de estos últimos años».
Por otra parte, en el verano del 2023 se celebró en Lisboa la Jornada Mundial de la Juventud, en la que participaron alrededor de 100.000 jóvenes españoles. Estos acontecimientos eclesiales extraordinarios «también suelen despertar en algunos chicos una inquietud vocacional hacia el sacerdocio que, cuando es oportunamente acompañada, puede implicar la entrada en el seminario mayor», explican desde la CEE. De hecho, esta es la experiencia de algunas de las diócesis españolas que este año han contado con nuevos seminaristas.
En todo caso, como factor principal queda establecida «una lectura creyente de esta realidad, a partir de la certeza de que Dios sigue cumpliendo su promesa de darnos pastores según su corazón». «Efectivamente, el Señor sigue llamando a jóvenes que quieren seguirlo desde el sacerdocio ministerial, para ofrecer a los hombres y mujeres de nuestro tiempo la buena noticia del Evangelio de Jesucristo. En medio de una sociedad en la que se ha perdido de vista la dimensión vocacional del ser humano, cada uno de los seminaristas se convierte en un verdadero milagro y signo de la intervención de Dios en nuestra historia», sostienen en la Subcomisión.








