Aunque ha tenido que cancelar la Audiencia General de este miércoles, el Vaticano ha publicado el texto que Francisco tenía preparado y que habría pronunciado
La Audiencia General de los miércoles ha tenido que ser cancelada este miércoles, puesto que Francisco permanece ingresado en el hospital Gemelli de Roma, pero la tenía escrita y ha querido distribuir su contenido, sobre la visita de los Reyes Magos dentro del ciclo de catequesis dedicado al Jubileo.
Si la semana pasada hablaba de los pastores, que hoy podríamos identificar con los marginados, con los Magos se introduce una nueva categoría, la de los extranjeros. «Los Evangelios nos dicen claramente que los pobres y los extranjeros son invitados entre los primeros a encontrarse con el Dios hecho niño, el Salvador del mundo».
Los Reyes Magos representan a los tres continentes que se conocían en la antigüedad, Asia, África y Europa, así como a las tres etapas de la vida humana, juventud, madurez y vejez. Son hombres, escribe el Papa, «que no se quedan quietos, sino que, al igual que los grandes llamados de la historia bíblica, sienten el llamado a moverse, a ponerse en camino. Son hombres capaces de mirar más allá de sí mismos, de elevar su mirada».
Son tres sabios y a la vez ingenuos, sencillos que ponen en evidencia la debilidad del poder terrenal —puesto que Herodes no tiene noticia del nacimiento de un niño rey—. «Para quienes están aferrados al poder, Jesús no es una esperanza que acoger, sino una amenaza que eliminar». El hecho de que la estrella reaparezca tras la visita a Herodes y les guíe hasta Jesús, es «señal de que la creación y la palabra profética son el alfabeto con el que Dios habla y se deja encontrar».
¿Por qué los Magos adoran a un recién nacido pobre? Francisco responde con las palabras de Cromacio de Aquilea en su comentario al Evangelio de Mateo: «ven un humilde cuerpecito que el Verbo ha asumido; pero no les está oculta la gloria de la divinidad. Se ve un niño pequeño, pero ellos adoran a Dios». Son, añade, «los primeros creyentes entre los paganos».
En este año jubilar, mirar a los magos es mirar a unos «peregrinos de esperanza» que «con gran valentía dirigieron sus pasos, sus corazones y sus bienes hacia Aquel que es la esperanza no solo de Israel, sino de todos los pueblos. Aprendamos a adorar a Dios en su pequeñez, en su realizar que no oprime, sino que libera y nos hace capaces de servir con dignidad».






