Les recuerda que deben contribuir a la gran tarea del amor y la unidad también en el trabajo diario
Memoria y misión. Son los dos aspectos que ha subrayado el papa León XIV a los empleados de la Santa Sede y del Estado de la Ciudad del Vaticano, con quienes se encontró este sábado en el Aula Pablo VI.
Memoria, porque, ha dicho, «trabajar en la Curia Romana significa contribuir a mantener viva la memoria de la Sede Apostólica, para que el ministerio del Papa pueda desarrollarse de la mejor manera posible».
Y misión, porque es la razón de ser de estos organismos, tal y como han subrayado los últimos Papas e insistido el papa Francisco con la reforma recogida en la Praedicate Evangelium. «La experiencia misionera forma parte de mi vida, y no solo como bautizado, como todos los cristianos, sino porque como religioso agustino fui misionero en Perú, y en medio del pueblo peruano maduró mi vocación pastoral», ha confesado.
Y ha continuado: «Por eso, os repito lo que dije en mi primer saludo, en la tarde del 8 de mayo: «Debemos buscar juntos cómo ser una Iglesia misionera, una Iglesia constructora de puentes, dialogante, siempre abierta a acoger […] con los brazos abiertos a todos, a todos los que necesitan nuestra caridad, nuestra presencia, el diálogo y el amor». Estas palabras iban dirigidas a la Iglesia de Roma. Y ahora las repito pensando en la misión de esta Iglesia hacia todas las Iglesias y el mundo entero, para servir a la comunión, a la unidad, en la caridad y en la verdad».
También ha dicho que si todos debemos colaborar en la gran causa de la unidad y del amor, esto tiene que manifestarse en las situaciones cotidianas y, entre ellas, en el trabajo. «Cada uno puede ser constructor de unidad con sus actitudes hacia sus colegas, superando los inevitables malentendidos con paciencia, con humildad, poniéndose en el lugar de los demás, evitando los prejuicios, y también con una buena dosis de humor, como nos ha enseñado el papa Francisco», ha concluido.








