Ha recibido este viernes a los participantes en los capítulos generales de los trinitarios y los franciscanos conventuales
El papa León XIV se ha reunido este viernes con los participantes en los capítulos generales de la Orden de los Frailes Menores Conventuales (franciscanos conventuales) y de la Orden de la Santísima Trinidad (trinitarios), a los que invitó a seguir el camino espiritual de servicio que iniciaron sus fundadores —san Francisco y san Juan de Mata— y a confrontarse con el sucesor de Pedro sobre el don recibido del Espíritu para ponerlo a disposición de la Iglesia».
En este sentido, y dirigiéndose a los trinitarios, el Pontífice les ha recordado su carisma de llevar el consuelo a los que no pueden vivir la fe en libertad y, entre ellos, a los que son perseguidos por la fe. «Han hecho oración este deseo, siguiendo las palabras de san Pablo: «Perseguidos, pero no abandonados; derribados, pero no aniquilados», que inspiran el lema de su capítulo. Me uno a esta oración y pido a Dios Trinidad que este sea uno de los frutos de su asamblea, que no dejen de recordar en su oración y en su esfuerzo cotidiano a los perseguidos por causa de su fe», ha subrayado.
En este sentido, la atención hacia los miembros de la Iglesia que más sufren —ha continuado León XIV— «atraerá la mirada de las vocaciones, de los fieles y de los hombres de buena voluntad hacia esta realidad». «Y a ustedes los mantendrá disponibles a los servicios de frontera que desarrollan en la Península Arábiga, Oriente Medio, África y el subcontinente indio», ha remarcado.
A los franciscanos conventuales ha recordado que, incluso a la hora de discernir sobre los reglamentos, hay que tener en cuenta las cosas de Dios. «No es nuestro interés personal lo que debe movernos, sino el de Cristo; es su Espíritu al que debemos escuchar ante todo», ha añadido.
Y les ha invitado, en el octavo centenario de la composición del Cántico de las Criaturas, a ser «un vivo recordatorio de la primacía de la alabanza de Dios en la vida cristiana».







