El Pontífice destaca la riqueza espiritual y la necesidad de preservar las tradiciones orientales en la diáspora como un bien indispensable para toda la Iglesia
En un emotivo encuentro con los participantes del Jubileo de las Iglesias Orientales, celebrado en el Aula Pablo VI, el Papa León XIV ha destacado la riqueza y la importancia de estas tradiciones dentro de la Iglesia Católica. «Sois preciosos» ha afirmado el Santo Padre, recordando la «variedad de vuestras procedencias» y los «ásperos sufrimientos que muchas de vuestras comunidades han padecido o padecen».
El Papa ha hecho hincapié en la necesidad de valorar y preservar el patrimonio de las Iglesias Orientales, citando al papa Francisco: «Son Iglesias que deben ser amadas: custodian tradiciones espirituales y sapienciales únicas, y tienen mucho que decirnos sobre la vida cristiana, sobre la sinodalidad y sobre la liturgia; pensemos en los padres antiguos, en los Concilios, en el monacato: tesoros inestimables para la Iglesia». Además, ha evocado a León XIII -en quién se ha inspirado para su nombre de Pontífice-, quien subrayó que «la obra de la redención humana comenzó en Oriente».
El Santo Padre ha expresado su preocupación por la pérdida de identidad religiosa que sufren muchos fieles orientales en la diáspora, y ha llamado a los pastores latinos a «concretamente sostener a los católicos orientales de la diáspora y a preservar sus tradiciones vivas». Ha subrayado que «la Iglesia os necesita» y ha destacado la importancia de recuperar el «sentido del misterio» y las espiritualidades orientales, «antiguas y siempre nuevas», que son «medicinales».
En un contexto global marcado por la violencia, el Papa León XIV ha hecho un llamado a la paz, recordando las palabras de Cristo: «Paz a vosotros». «La paz de Cristo no es el silencio sepulcral después del conflicto, no es el resultado de la opresión, sino un don que mira a las personas y reactiva su vida», ha explicado. Se ha comprometido a «emplear todo esfuerzo» para que «los enemigos se encuentren y se miren a los ojos», insistiendo en que «la guerra nunca es inevitable».
Finalmente, el Papa agradeció a los fieles orientales por su testimonio y les pidió que continúen siendo «luces del mundo». «Que vuestras Iglesias sean ejemplo, y que los Pastores promuevan con rectitud la comunión», ha concluido, impartiendo su bendición y solicitando oraciones por su ministerio.






