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León XIV recibe a los obispos peruanos: «Les suplico que recuerden a mis queridos hijos del Perú que el Papa los lleva en su corazón y los recuerda con afecto»

La visita ad limina coincide con el 300º aniversario de la canonización de santo Toribio de Mogrovejo, un momento que el Santo Padre ha calificado de «providencial»

El papa León XIV ha recibido este viernes a una delegación de obispos peruanos en la Sala del Consistorio con motivo de su visita ad limina Apostolorum a Roma. Durante el encuentro, el Papa, muy unido a Perú en su trayectoria vital, ha manifestado: «Les suplico que les recuerden a mis queridos hijos del Perú que el Papa los lleva en su corazón y los recuerda con afecto». El Santo Padre ha agradecido las palabras de bienvenida del presidente de la Conferencia Episcopal del presidente latinoamericano, subrayando la importancia de la oración constante por su pueblo.

Esta visita tiene lugar en un marco conmemorativo de gran relevancia espiritual para la región, en el contexto del 300° aniversario de la canonización de santo Toribio de Mogrovejo, momento que el Santo Padre ha calificado de «providencial». Tras haber analizado con detenimiento los informes enviados por las distintas diócesis sobre la realidad actual de Perú, León XIV ha instado a los obispos a seguir el ejemplo de fe que el santo obispo sembró originalmente en tierras peruanas.

Frente a los complejos retos que afronta la Iglesia en el país, León XIV ha propuesto recuperar el espíritu de los primeros misioneros del continente. Para orientar la tarea evangelizadora contemporánea, el Pontífice ha propuesto: «vivir ad instar Apostolorum, es decir, a la manera de los apóstoles, con sencillez, valentía y total disponibilidad para dejarnos conducir por el Señor», de suerte que esta disposición implica una apertura total a la guía divina por encima de los intereses personales.

La cohesión interna de la Iglesia local ha sido otro de los puntos centrales del discurso papal, vinculando la unidad con la eficacia del mensaje. León XIV ha afirmado a este respecto que «la credibilidad de nuestro anuncio pasa por una comunión real y afectiva entre los pastores, y entre estos y el pueblo de Dios». Así las cosas, el Papa ha hecho un llamamiento explícito a superar divisiones y protagonismos, citando los Concilios de Lima de santo Toribio como el modelo histórico de comunión que debe prevalecer hoy.

En relación con los desafíos culturales modernos, el Santo Padre ha pedido una fidelidad renovada que no tema al diálogo, pero que mantenga su esencia. Sobre la forma de comunicar la fe, el Santo Padre ha recordado que «esa misma fidelidad nos pide hoy un anuncio claro, valiente y gozoso, capaz de dialogar con la cultura sin perder la identidad cristiana». Para el Pontífice, la Palabra no debe ser algo propio, sino un mensaje recibido que conserve su fuerza transformadora en la sociedad.

El compromiso de los obispos con su ministerio, por su parte, ha sido descrito como una entrega absoluta, comparable al martirio de los apóstoles. En referencia a la labor incansable de Mogrovejo, el Papa ha destacado: «Afrontó peligros y sufrimientos por un solo motivo: amor a las almas, para llevar el amor de Cristo hasta los lugares más inaccesibles». Esta visión del ministerio episcopal exige no reservarse nada para sí mismo y estar dispuesto al sacrificio por el bienestar de los fieles.

La dimensión social y pastoral de la visita también ha incluido un fuerte llamamiento a la proximidad con los sectores más vulnerables de la población peruana. León XIV ha querido insistir: «Estamos llamados a salir al encuentro, a escuchar, a acompañar y a comprender para llevar a todos hacia Dios». En este sentido, ha exhortado a los prelados a amar su presbiterio y a los necesitados con tal profundidad que, como se decía del santo patrón peruano, los lleven en sus entrañas como si fueran sus propios padres.

Para concluir el encuentro, el Papa ha evocado sus propias vivencias en el Perú y ha encomendado el futuro de la nación a sus santos más representativos, como Rosa de Lima, Martín de Porres y Juan Macías. Finalmente, el Pontífice ha otorgado la bendición apostólica, extendida a los sacerdotes, a la vida consagrada «y a todo el querido pueblo peruano, especialmente a quienes más necesitan fortaleza y consuelo». Con estas palabras de esperanza y gratitud, el Santo Padre ha cerrado una visita que refuerza los lazos de la Iglesia peruana con el Sucesor de Pedro.

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