El presidente de la Conferencia Episcopal Española revela al Pontífice que sus aportaciones en España se incorporarán a las líneas pastorales de la Iglesia en nuestro país
El presidente de la Conferencia Episcopal Española, Luis Argüello, ha dado la bienvenida al papa León XIV en la sede de la Conferencia Episcopal Española (CEE), reconociendo que su presencia en esta casa, donde están representadas todas las Iglesias locales, «aviva nuestra conciencia de sabernos miembros de los Doce, acrecienta nuestra esperanza e impulsa nuestro celo apostólico».
El también arzobispo de Valladolid ha recordado el deseo proclamado por el Pontífice hace poco más de un año, justo después de su elección: «Una Iglesia unida, signo de unidad y comunión, que se convierta en fermento para un mundo reconciliado».
Argüello ha recordado que la CEE está celebrando su 60º aniversario, y su razón de ser, que es cultivar el afecto colegial y los servicios de oración y diálogo compartido junto con propuestas de coordinación pastoral o la elaboración de documentos, libros litúrgicos o normas de aplicación en nuestras Iglesias».
Seis décadas, ha continuado, que coinciden con una época de gran cambio social, cultural, económico y político y de gran transformación eclesial, hija del Concilio por una parte, de la novedad de la presencia y el diálogo en una sociedad en acelerados cambios y fuerte secularización».
Así, ha recordado la visita de san Juan Pablo II en 1982, para inaugurar el edificio, y que con ella comenzó la elaboración periódica de planes pastorales. El último documento aprobado, en forma de líneas pastorales, está abierto, ha asegurado, «a acoger con esperanza las palabras del papa León XIV y las orientaciones que nos dejará en su inminente viaje apostólico a España».
«Estamos convencidos de que nos ayudará a alzar la mirada hacia Jesucristo, y a renovar en nosotros el gozo de ser discípulos amados y fervorosos misioneros de la misericordia del Padre», ha concluido.








