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El Papa tacha de «hipócrita» decir que la vida y la salud son fundamentales e ignorar las políticas que generan exclusión

En su encuentro con la Pontificia Academia para la Vida, León XIV ha llamado a superar las desigualdades estructurales y a entender la salud como un derecho ligado a la «vulnerabilidad común» de la familia humana

El papa León XIV ha recibido hoy en la Sala Clementina del Vaticano a los participantes de la Asamblea Plenaria de la Pontificia Academia para la Vida. En su primer encuentro con los miembros de esta institución, ahora bajo la presidencia de monseñor Renzo Pegoraro, el Pontífice ha enunciado una profunda reflexión sobre el lema «Asistencia sanitaria para todos. Sostenibilidad y equidad», que presidirá su encuentro anual para este 2026.

En un contexto global marcado por la violencia, el Papa ha denunciado que «en un mundo marcado por los conflictos, que consumen enormes recursos económicos, tecnológicos y organizativos en la producción de armas… nunca ha sido más importante dedicar tiempo, personas y conocimientos a salvaguardar la vida y la salud». Citando a su predecesor, Francisco, León XIV ha recordado que la salud «no es un bien de consumo, sino un derecho universal, lo que significa que el acceso a los servicios sanitarios no puede ser un privilegio».

Así las cosas, el Pontífice ha subrayado que la pandemia puso de manifiesto que la salud de cada individuo está intrínsecamente ligada a la de la comunidad. Y que el estudio de esta interdependencia requiere, a su juicio, un diálogo multidisciplinar: «Es como un mosaico, cuyo éxito depende tanto de la elección de las piezas como de su combinación», ha afirmado.

Para León XIV, la responsabilidad de la Iglesia y de la sociedad no se limita a tratar enfermedades, sino que se extiende al análisis de la complejidad de factores sociales que las rodean. En este sentido, ha invitado a no centrarse «en el beneficio inmediato, sino en lo que sea mejor para todos, sabiendo ser pacientes, generosos y solidarios, creando vínculos y tendiendo puentes».

Uno de los momentos más asertivos del discurso se ha dado con la denuncia de las causas estructurales que generan desigualdad en la esperanza de vida. El Santo Padre ha tildado de «hipócrita» la afirmación de que la vida y la salud son valores fundamentales cuando, al tiempo, se ignoran las políticas que generan exclusión. «En realidad, a pesar de las declaraciones y afirmaciones en sentido contrario, todas las vidas no son respetadas por igual y la salud no se protege ni se promueve del mismo modo para todos», ha sentenciado, denunciando, de paso, los ataques militares contra estructuras hospitalarias como los más graves contra la salud pública.

Del mismo modo, León XIV ha propuesto el concepto de «One Health» —«Una sola salud»— como base para un enfoque global que incluya la dimensión ambiental. Recordando la encíclica Laudato Si’, ha mantenido que «todos estamos unidos por lazos invisibles y formamos juntos una especie de familia universal, una comunión sublime que nos llena de un respeto sagrado, afectuoso y humilde». Pues, para el Pontífice, «la vida humana es incomprensible e insostenible sin las demás criaturas». Este enfoque exige que la salud sea un elemento esencial en todas las políticas públicas —vivienda, educación, trabajo— para proteger el bien común frente a los intereses individuales o nacionales.

Finalmente, León XIV ha lanzado un llamamiento a redescubrir la actitud fundamental del cuidado como cercanía, «no solo porque alguien esté necesitado o enfermo, sino porque experimenta vulnerabilidad, la vulnerabilidad que es común a todos los seres humanos». Solo desde esta base, ha afirmado, se podrá restaurar la confianza en la medicina y fortalecer las relaciones internacionales para que «nadie tenga la tentación de prevalecer sobre los demás con la mentalidad de la fuerza, ya sea verbal, física o militar».

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