Skip to content Skip to sidebar Skip to footer

El peso de la religión aumenta entre los jóvenes españoles

La décima edición del informe de la Fundación SM revela un cambio de paradigma histórico: el sentimiento religioso crece por primera vez en cuatro décadas mientras la juventud se refugia en la espiritualidad y la familia ante la incertidumbre.

El estudio Jóvenes españoles 2026 es la décima entrega de una serie de investigaciones sobre juventud iniciada por la Fundación SM. Con una trayectoria investigadora de más de cuarenta años, este informe longitudinal analiza de forma exhaustiva la realidad de los jóvenes en España, evaluando sus valores, expectativas y preocupaciones en un contexto de transformaciones sociales. En esta edición, el trabajo de campo se ha basado en 1662 entrevistas a residentes de entre 15 y 29 años, garantizando un margen de error de apenas el 2,4%.

Una espiritualidad híbrida

Una de las conclusiones que más destacan del informe es, sin duda, el repunte de la espiritualidad. Por primera vez desde 1984, se registra un aumento muy importante en el valor que los jóvenes otorgan a la religión. Tras décadas de descenso continuado, la religión ha alcanzado su mayor nivel de importancia en toda la serie histórica: el 38,4% de los jóvenes la considera hoy «bastante o muy importante». Este giro se refleja claramente en la identificación religiosa: el porcentaje de jóvenes que se declaran católicos ha escalado del 31,6% en 2020 al 45% en 2025.

Sin embargo, este fenómeno no puede interpretarse como una vuelta al paradigma tradicional o institucional. Estamos ante una espiritualidad híbrida, personalizada y desinstitucionalizada. Los datos revelan que los jóvenes católicos, tanto practicantes como no practicantes, son quienes más integran otras creencias en su vida. Así, una proporción significativa de jóvenes católicos afirma creer simultáneamente en el karma (60,7%), la reencarnación (48,5%), las artes mágicas (44,1%) o las energías curativas (40,3%).

Otro cambio fundamental reside en cómo esta fe se manifiesta en la vida cotidiana. Si bien antes la religión aparecía principalmente como un refugio ante «situaciones desesperadas» o la muerte, tanto la propia como la de personas cercanas, ahora su influencia se extiende a ámbitos positivos y decisivos. El peso de las creencias en los momentos de alegría y felicidad ha subido al 45,7%, y su importancia a la hora de diseñar el proyecto vital alcanza ya el 41,2%.

Desapego de los grandes ideales

Este renacer espiritual convive con una redefinición de prioridades marcada por el pragmatismo. Los jóvenes han dejado de lado los valores «idealistas» que marcaron la década pasada. El compromiso con el medio ambiente, la igualdad social y la igualdad de género ha caído notablemente en la escala de valores. En su lugar, emerge una imagen más individualista y hedonista, donde ganar dinero (59,7%) y disfrutar del tiempo libre (56,2%) son objetivos centrales.

En este escenario de incertidumbre, la familia se consolida como el pilar más importante y con más peso (71,8%), funcionando como el principal refugio emocional y económico ante las dificultades de emancipación. La salud y la amistad completan este cuadro de prioridades centradas en la esfera privada.

Tensiones sociales

El informe también deja clara la polarización social y los problemas de cohesión. En el ámbito político, crece la desconfianza en la democracia; el 68% está insatisfecho con el sistema y casi la mitad (55,8%) cree que a veces se necesita «mano dura» o incluso regímenes autoritarios para mantener la paz social. Este descontento alimenta un giro ideológico hacia posiciones de derecha y extrema derecha.

En materia de igualdad, se observa un preocupante refuerzo de los estereotipos de género y una corriente de desconfianza hacia el feminismo, especialmente entre los varones de clases bajas y afinidad conservadora. Respecto a la migración, aunque se reconoce su valor económico, aumenta la percepción de amenaza cultural y la exigencia de asimilación. Finalmente, la desigualdad de origen sigue pesando en la educación: un joven de familia con estudios universitarios tiene el doble de probabilidades (35%) de alcanzar ese nivel educativo que uno de origen social bajo (18,4%), lo que demuestra que el ascensor social sigue encontrando barreras infranqueables.

This Pop-up Is Included in the Theme
Best Choice for Creatives
Purchase Now