Doctrina de la Fe informa de que León XIV continúa en oración, pidiendo al Espíritu Santo que ilumine a los líderes de la FSSPX para que «den marcha atrás» respecto a la «gravísima decisión» tomada
En una declaración oficial emitida por la Santa Sede este miércoles, el cardenal Víctor Manuel Fernández, prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, ha lanzado una severa advertencia a la Fraternidad Sacerdotal San Pío X (FSSPX) tras el anuncio de sus nuevas ordenaciones episcopales, realizadas sin el consentimiento de Roma. Este nuevo episodio, así las cosas, marca un punto de tensión máxima en las relaciones entre Roma y el grupo fundado por el arzobispo Marcel Lefebvre, situando a la Fraternidad al borde de un nuevo alejamiento formal de la comunión eclesial.
La Santa Sede ha sido siempre tajante al señalar que las ordenaciones anunciadas por la Fraternidad no cuentan con el mandato pontificio correspondiente y, según el Vaticano, este paso no es solo una desobediencia administrativa, sino que constituye un «acto cismático» en toda regla, citando la carta apostólica Ecclesia Dei de san Juan Pablo II.
El comunicado subraya asimismo que la adhesión formal a un cisma representa una «grave ofensa a Dios» y conlleva automáticamente la excomunión establecida por el derecho de la Iglesia. Esta medida legal subraya la gravedad de la ruptura con la autoridad de la Santa Sede y la unidad de la Iglesia Católica.
A pesar de la firmeza de Doctirna de la Fe, la declaración concluye con una nota de esperanza pastoral, en la que se informa que el Santo Padre continúa en oración, pidiendo al Espíritu Santo que ilumine a los líderes de la Fraternidad San Pío X. El objetivo de León XIV es que los responsables de la organización «den marcha atrás» respecto a la «gravísima decisión» que han tomado, buscando evitar una fractura definitiva en el seno de la Iglesia.








