Este martes el Consejo de Ministros ha aprobado el decreto para iniciar la regularización extraordinaria de migrantes que la Iglesia llevaba pidiendo desde hace años a través de una Iniciativa Legislativa Popular.
Fernando Redondo, director del Departamento de Migraciones de la Conferencia Episcopal Española, explica a ECCLESIA lo que esta medida va a suponer para miles de personas migrantes que se encuentran a día de hoy en situación irregular.
¿Qué es exactamente esta medida? ¿Qué va a significar para los migrantes en situación irregular?
Este proceso de regularización extraordinaria de personas migrantes significa que van a poder ser regularizadas, según nuestros cálculos, unas 500.000 personas que ya llevan un tiempo en España.
Hay personas que ya están trabajando, pero de forma totalmente irregular, sin que se les reconozcan sus derechos, con todo lo que eso implica en términos de vulnerabilidad, incertidumbre y desgaste personal y emocional. Son personas que ya están contribuyendo al crecimiento y al bienestar de nuestra sociedad.
Con esta medida, estas personas van a poder regularizarse de forma extraordinaria e inmediata. Se les pide que hayan entrado en España unos cinco o seis meses antes de diciembre de 2025. Es un proceso que nosotros consideramos un acto de justicia social y de reconocimiento a tantas personas migrantes que, con su trabajo, llevan tiempo contribuyendo al desarrollo de nuestro país, a costa de mantenerse en situación irregular.
Por eso, desde las entidades de Iglesia venimos trabajando también en el apoyo a esta Iniciativa Legislativa Popular, la ILP, que se inició hace unos años. Se intentó que saliera por vía parlamentaria, pero no hubo acuerdos y la iniciativa quedó estancada en el Parlamento.
Lo que ha hecho el Gobierno es avanzar a través de un real decreto. No lo esperábamos, porque parecía que no iba a salir adelante, y de repente nos encontramos con esta sorpresa, que acogemos con gratitud, pensando siempre en el bien de las personas. Ese es nuestro horizonte y nuestro objetivo: ver qué facilita la vida a muchísimas personas y ayuda a estar en una situación de normalidad y regularidad. Pensábamos que no iba a salir y, de repente, ha salido. Para nosotros es una grata noticia.
¿Cuál ha sido el papel de la Iglesia en este proceso?
La Iglesia ha jugado un papel importante, desde las declaraciones del presidente de la Comisión Episcopal y desde los encuentros que hemos tenido. De ahí no salen noticias, pero se ha estado trabajando desde hace bastante tiempo. Yo llevo un año y pico como director del departamento y, desde que estoy aquí, he participado en muchos encuentros con entidades sociales, con grupos políticos e incluso con grupos cercanos al Gobierno, en los que hemos intentado impulsar que esta medida saliese adelante con datos, conocimiento y propuestas.
Nos alegramos porque esta iniciativa ha salido con una serie de propuestas o requisitos que nosotros también habíamos indicado. La Iglesia ha trabajado de manera constante, no en las sombras, sino sin que aparezcan todos los días comunicaciones, pero también de forma pública, apoyando siempre, por el bien de las personas migrantes, que pudiera haber esta regularización extraordinaria.
Esto ayuda a la inclusión social y a la integración, que es aquello por lo que la Iglesia viene abogando. Desde la exhortación de los obispos Comunidades acogedoras y misioneras, como Iglesia siempre nos hemos manifestado en esta línea, con una actitud clara de acoger con dignidad a las personas que ya están aquí.
¿Qué consecuencias concretas va a tener esta medida en la vida de los migrantes que están en nuestro país en situación irregular?
Va a tener consecuencias importantísimas. Son personas que van a tener sus papeles en regla, que van a estar viviendo con mayor sosiego, sin pensar que «ahora me pueden detener, me pueden expulsar». E incluso con la posibilidad de seguir trabajando, pero ya con sus derechos reconocidos.
Cuando la persona no está inscrita en la seguridad social, no tiene un contrato, ya sabemos lo que pasa: a veces trabajan más de las horas debidas, con sueldos que no son dignos. Eso cambiaría muchísimo, porque esas personas van a trabajar con todos sus derechos y con toda la dignidad.
Eso va a ayudar muchísimo a la integración de estas personas en la sociedad y en la vida de la Iglesia. Se seguirá acompañando desde los centros de acogida, en las parroquias, en Cáritas, para que puedan realizar este proceso de regularización. La Iglesia va a seguir acompañando.
Pero la vida va a cambiar sobre todo para las personas concretas, que van a poder ahora tener su tarjeta de residencia con su permiso de trabajo y decir: «ahora voy a vivir de una forma normalizada», que es lo que todas las personas queremos. Eso es muchísimo.
Más allá de esta medida, ¿qué misión se le plantea a la Iglesia frente a la realidad migratoria en España?
La Iglesia va a seguir acogiendo a estas personas, trabajando por la integración y por que haya una buena convivencia entre las personas. Seguiremos también, siguiendo las orientaciones del documento Comunidades Acogedoras y Misioneras, trabajando para eliminar bulos que salen en contra de las personas migrantes, que las criminalizan. Nosotros seguiremos resaltando, sin ser ingenuos, todo lo positivo que estas personas aportan a nuestra sociedad, tanto a nivel económico como también a nivel cultural. El encuentro entre culturas nos enriquece y, muy concretamente, a nivel eclesial, de Iglesia y de fe, son personas que están enriqueciendo, dinamizando y rejuveneciendo la vida de nuestras comunidades parroquiales, y eso es una realidad.
La Iglesia seguirá actuando así y siendo una Iglesia, como decía el Papa Francisco, con actitud de madre que acoge a todas las personas que llegan. Ese es nuestro trabajo: estar siempre empeñados en propiciar la integración, la buena convivencia y salvaguardar la dignidad y los derechos de las personas. Como personas humanas y, para nosotros, como hijos de Dios, tienen derecho a vivir de una forma digna. Nosotros seguiremos en eso. Ya lo venimos haciendo y se ha manifestado.
Luego irán surgiendo otras dificultades a las cuales iremos haciendo frente según vayan viniendo, pero creo que este ha sido un momento importante, algo por lo que llevamos tiempo trabajando, y es una gran noticia para todos.








