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Francisco sobre ‘Fiducia supplicans’: «No se bendice la unión, sino a las personas»

En un encuentro con los participantes en la Asamblea Plenaria del Dicasterio para la Doctrina de la fe, subraya que se pretende «mostrar la cercanía del Señor y de la Iglesia a todos los que piden ayuda para continuar un camino de fe»

Durante una audiencia con los participantes en la Asamblea Plenaria del Dicasterio de Doctrina para la fe, el papa Francisco se ha referido a Fiducia supplicans, el documento de este organismo sobre la bendición a parejas en situación irregular. Y ha aclarado que cuando una pareja se acerca a pedir la bendición, «no se está bendiciendo la unión, sino a las personas que juntas la han solicitado».

«No a la unión, sino a las personas, teniendo en cuenta naturalmente el contexto, las sensibilidades, los lugares donde se vive y las formas más adecuadas de hacerlo», ha subrayado el Pontífice en su intervención.

Según Francisco, la cuestión de las bendiciones también se inserta en el contexto de la evangelización, pues se pretende, en este caso, «mostrar concretamente la cercanía del Señor y de la Iglesia a todos aquellos que, encontrándose en situaciones diversas, piden ayuda para continuar —a veces comenzar— un camino de fe».

Además, ha recalcado que estas bendiciones, «fuera de cualquier contexto y forma litúrgica», no requieren «la perfección moral» para ser recibidas. El Dicasterio para la Doctrina de la fe ya hizo en su día un texto de aclaración ante las dudas surgidas en todo el mundo.

Sacramentos, dignidad y fe

Al margen de esta cuestión, el Pontífice ha recordado que el Dicasterio para la Doctrina de la fe tiene como misión ayudar al Papa y a los obispos. Y lo hace «en el anuncio del Evangelio en todo el mundo, promoviendo y salvaguardando la integridad de la doctrina católica sobre la fe y las costumbres, inspirándose en el depósito de la fe y buscando también una comprensión más profunda de las nuevas cuestiones».

En este sentido, ha destacado tres palabras: sacramentos, dignidad y fe. Sobre la primera, ha dicho: «Se requiere un cuidado especial de los ministros al administrarlos y al revelar a los fieles los tesoros de gracia que comunican».

Y de la dignidad: «Como cristianos no debemos cansarnos de insistir en la primacía de la persona humana y la defensa de su dignidad por encima de toda circunstancia». Finalmente, se ha referido a la fe: «Mantener la fe se traduce hoy en un compromiso de reflexión y discernimiento, para que toda la comunidad se esfuerce por una verdadera conversión pastoral y kerigmática misionera, que ayude también al camino sinodal. Lo que para nosotros es esencial es la fe en Cristo Jesús».

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