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Funeral en Valencia por las víctimas de la DANA: «Que los intereses propios no prevalezcan sobre el bien común»

El arzobispo de Valencia, Enrique Benavent, preside la Eucaristía en la catedral de Valencia con la presencia de familiares de los fallecidos y los Reyes de España

El arzobispo de Valencia, Enrique Benavent, ha presidido este lunes la Misa funeral por los fallecidos de la DANA en la catedral de Valencia, con la presencia de más de 400 familiares de las víctimas y los alcaldes de todas las localidades afectadas.

En la homilía ha pedido que «las dificultades no lleven a caer en la insolidaridad, que las diferencias no lleguen a convertirse en divisiones, que las perspectivas distintas a la hora de afrontar los problemas no perjudiquen a los más necesitados, y que los intereses propios no prevalezcan sobre el bien común». «Solo así podremos mirar el futuro con esperanza», ha apostillado, tal y como ha comunicado la archidiócesis de Valencia.

Ante la presencia de los Reyes de España, Benavent ha afirmado que «el sufrimiento se superará si juntos somos capaces de ponernos en pie, de mirar el futuro con esperanza, de unir nuestras fuerzas en favor de los más golpeados por la tragedia».

Tras recordar que la celebración tiene un carácter eclesial, el arzobispo ha recordado que la Iglesia también ha sufrido las consecuencias del desastre: «Personas que participaban habitualmente en la vida de nuestras parroquias o que simplemente compartían nuestra fe son víctimas de esta tragedia; la vida de nuestras parroquias se ha visto alterada, al igual que la vida de nuestros pueblos y ciudades».

Y ha continuado: «Todos hemos compartido una misma experiencia y, como nos sentimos hermanos de todos, a todos los queremos incluir en nuestra oración. No hemos pretendido hacer otra cosa al convocar esta celebración: como Iglesia diocesana hemos querido manifestar que compartimos el sufrimiento de todos, que queremos estar cerca de todos, y que queremos orar por todos».

Una Iglesia que no es indiferente

También ha señalado que la Iglesia no ha permanecido indiferente al sufrimiento y que se ha querido acompañar a todos en la medida de las posibilidades. Sin embargo, también ha dicho que «a menudo sentimos que nuestros gestos y palabras no bastan. Hay dolores que no podemos curar». «En muchos momentos nos encontramos con personas que no podemos liberarlas de su cruz, únicamente podemos ayudarlas a llevarla. En estos casos, los cristianos anunciamos que únicamente en Cristo podemos encontrar el consuelo y que nuestra misión es llevar a las personas a Cristo para que encuentren en él la paz que necesitan», ha agregado.

Para Benavent, la celebración orante «es un gesto de cercanía: le pedimos al Señor que conceda el descanso a nuestros hermanos difuntos, el consuelo a las familias de los desaparecidos, la esperanza a todos los que están viviendo las consecuencias de estas inundaciones».

«La oración es un acto de amor: a quienes tenemos en el corazón, los ponemos en la presencia de Dios. La oración es un gesto de amor que nace del corazón y que tiende a que Dios toque el corazón del otro», ha subrayado.

Signos de esperanza

En otro momento de su intervención, ha señalado que, incluso en mitad de acontecimientos tan dramáticos, se han podido ver «signos de esperanza», como «pequeños brotes en medios de un desierto».

«Ha habido personas que en las horas más dramáticas han arriesgado su vida para salvar la de los demás; hemos visto la solidaridad de asociaciones e instituciones, entre las que hay que mencionar a la Iglesia, que han ofrecido sus locales e instalaciones para acoger a los afectados y ofrecerles lo que necesitaban en los primeros momentos; el testimonio de los miles y miles de voluntarios, muchos de ellos jóvenes que, de una manera espontánea, se han ofrecido para ayudar a los afectados; la profesionalidad de los cuerpos de seguridad y de muchos servidores públicos venidos de toda España, que no se han limitado a realizar su trabajo, sino que lo han hecho con un auténtico espíritu de servicio y entrega», ha resaltado.

El arzobispo ha finalizado su homilía haciendo referencia a la Virgen de los Desamparados, cuya imagen peregrina ha acompañado la ceremonia desde el presbiterio y días atrás ha visitado algunas de las localidades más afectadas por la DANA.

Concluida la Eucaristía, los Reyes, acompañados por el arzobispo, han dado el pésame a las familias de los fallecidos, que han ocupado un lugar preferencial en la nave central de la catedral. 

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