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«He celebrado en este tiempo en Perú más bautismos que mis últimos 15 años en Almería»

Bajo el lema «Caminamos juntos, compartimos alegría», la Iglesia en España celebra el Día de Hispanoamérica este domingo, destacando la labor de los 130 misioneros españoles de la OCSHA. Un ejemplo es Antonio Manuel Hernández Belmonte en Piura (Perú), que junto a otro sacerdote, atiende a 100.000 personas.

Tras 24 años de sacerdote en Almería, Antonio Manuel Hernández Belmonte se hizo misionero en Piura, Perú. Su vocación misionera, sentida desde niño, fue influida por la profunda fe y caridad de sus padres. Su oportunidad de partir llegó el año pasado, y llegó a Piura, una zona con una población notablemente joven, donde un tercio de sus habitantes tiene menos de 25 años. Allí, comparte misión con otro sacerdote, al frente de una parroquia que atiende a 100.000 personas y cuenta con 17 capillas. 

“Ser joven en Piura no es sencillo”, explica Hernández Belmonte. La difícil situación económica obliga a muchos jóvenes a empezar a trabajar a una edad temprana, asumiendo deudas con sus propias familias para poder costear sus estudios. A esto se suma una realidad muy extendida en sus hogares: el abandono paterno. Esta ausencia atormenta a los muchachos, que se preguntan constantemente “por qué me ha dejado, por qué no nos ayuda, por qué no nos quiere”. Para las niñas, existe una realidad de abusos domésticos silenciada, que ellas asumen con gran sentimiento de culpa. Gracias a la intervención del sacerdote, están hallando una nueva manera de enfrentar esta situación. Por lo tanto, la parroquia se convierte en un punto de referencia para la juventud.

Antonio Manuel subraya que la misión exige una visión más universal. Explica que, al estar en Perú, hace presente a Almería y fortalece la presencia de la Iglesia diocesana. Este misionero, que celebra sus bodas de plata sacerdotales con gran actividad en Perú, destaca la intensidad de su labor: «He celebrado en este tiempo más bautismos que en mis últimos 15 años en Almería, más unciones y confirmaciones que en toda mi vida de sacerdote».

El párroco de Adamuz

El Padre Rafael Prados Godoy, párroco de Adamuz, es un claro ejemplo del enriquecimiento que la experiencia misionera de la OCSHA aporta al sacerdocio. Tras pasar cuatro años en Moyobamba (Perú) con la Obra, regresó a su diócesis de origen. Su vivencia misionera se puso de manifiesto al acompañar, desde el primer momento, a todas las víctimas del accidente ocurrido el pasado 18 de enero. “En Perú no viví nada parecido, pero si unas pocas desgracias, y eso me dio velocidad de reacción. La experiencia que podría haber conseguido aquí en diez o quince años, la conseguí allí en cuatro”.

130 sacerdotes españoles en Hispanoamérica

El Día de Hispanoamérica, promovido por la Comisión de Misiones y Cooperación con las Iglesias de la Conferencia Episcopal Española, tiene como fin destacar la labor de la Iglesia en el continente americano y su contribución al desarrollo de sus comunidades. Actualmente, 130 sacerdotes de la OCSHA están distribuidos en 17 países de América, incluyendo Estados Unidos. El país con mayor número de estos misioneros es Perú, con 45. Cabe destacar que la diócesis que más sacerdotes misioneros aporta a esta institución es Toledo, con 27.

La labor pastoral de estos sacerdotes es muy diversa: atienden parroquias, colegios, seminarios, hospitales, entre otros. Algunos de ellos incluso han llegado a ser obispos, tras haber iniciado su misión en esos países como sacerdotes y haber sido llamados por la Iglesia a asumir la responsabilidad pastoral de un vicariato o diócesis.

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