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¿Qué tiene que ver la Iglesia con la Conferencia sobre la Financiación para el Desarrollo de Sevilla?

El carmelita Eduardo Agosta, director del Departamento de Ecología Integral de la Conferencia Episcopal Española, ha ofrecido algunas claves en la jornada ¿Deuda o desarrollo?

Del 30 de junio al 3 de julio, Sevilla tendrá puestos sobre sí los focos de todo el mundo. Allí se celebrará la IV Conferencia Internacional sobre la Financiación para el Desarrollo, un evento que, según Eduardo Agosta, director del Departamento de Ecología Integral de la Conferencia Episcopal Española (CEE), «responde a la necesidad de actualizar y profundizar esas estrategias, especialmente ante nuevos desafíos globales, como lo es la deuda externa de los países más pobres, la crisis climática y la de biodiversidad».

Esta afirmación la realizó durante la jornada ¿Deuda o desarrollo? Financiación para el desarrollo y Doctrina Social de la Iglesia, organizada por el citado departamento de la CEE y la archidiócesis de Sevilla y celebrada este martes 11 de marzo.

Durante su intervención, también señaló algunos puntos de convergencia entre la Doctrina Social de la Iglesia y la conferencia internacional de Sevilla: la deuda externa y al justicia económica; la deuda ecológica y el cuidado de la creación; y la imperiosa necesidad de reforma del sistema económico y las ayudas al desarrollo.

Sobre la deuda y justicia financiara

«La Doctrina Social de la Iglesia (como se expresa en Caritas in Veritate y el Compendio de la Doctrina Social) insiste en que el sistema económico debe estar al servicio de la persona y el bien común. Ella critica la acumulación de deuda que oprime a naciones y personas, abogando por políticas fiscales y financieras que promuevan la justicia y la dignidad humana. En la IV Conferencia de Sevilla se propondrá​​ la cancelación y reestructuración de deudas para liberar recursos en países vulnerables, reconociendo que las cargas financieras excesivas impiden el desarrollo y agravan las desigualdades. No hay duda de que la cancelación o reestructuración de deudas es una medida necesaria para liberar recursos y permitir el desarrollo de sociedades más equitativas».

Sobre la deuda ecológica y el cuidado de la creación

«Laudato si’ y otros documentos de la Doctrina Social (como Evangelium Gaudii) plantean que la degradación ambiental y la explotación desmedida de los recursos constituyen una deuda ecológica. Las naciones industrializadas, responsables históricamente de gran parte de esa degradación, tienen la obligación moral de contribuir a la reparación y a una transición hacia modelos sostenibles. En este sentido, la IV Conferencia de Sevilla subrayará​ la necesidad de financiar acciones para mitigar los efectos del cambio climático y adaptarse a él, reconociendo la urgencia de reparar el daño ambiental causado por prácticas insostenibles de desarrollo. Es decir, la reparación de la deuda ecológica es indispensable para corregir las injusticias históricas y promover la sostenibilidad ambiental».

Sobre la financiación y la ayuda al desarrollo

«La Doctrina Social de la Iglesia plantea la necesidad de un orden económico que respete los principios de solidaridad y subsidiariedad, asegurando que la economía se organice de manera que promueva el bien común. En este sentido, se prevé que la IV Conferencia de Sevilla abogue​ por una reestructuración del sistema financiero internacional que incluya mayor transparencia, rendición de cuentas y mecanismos que eviten prácticas especulativas, dirigiendo los recursos hacia el desarrollo sostenible y la lucha contra la pobreza. En todo caso, es fundamental un financiamiento ético y orientado hacia el bien común, que garantice una distribución justa de la riqueza y respete la dignidad de todos los seres humanos».

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