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La Basílica del Pilar entrona la imagen de santa Genoveva Torres en el centenario de las Religiosas Angélicas

El acto fue presidido por el arzobispo de Zaragoza, monseñor Carlos Escribano Subías, en la recién restaurada capilla de san Joaquín, que ya se encuentra abierta al público

La Basílica de Nuestra Señora del Pilar fue escenario de un acto de gran relevancia eclesial el pasado 18 de diciembre, con la bendición y entronización de la escultura de santa Genoveva Torres Morales. La ceremonia se sitúa como uno de los hitos centrales del centenario de la fundación de las Hermanas del Sagrado Corazón de Jesús y de los Santos Ángeles, conocidas popularmente como Religiosas Angélicas. El acto fue presidido por el arzobispo de Zaragoza, monseñor Carlos Escribano Subías, en la recién restaurada capilla de san Joaquín, que ya se encuentra abierta al público.

La obra, realizada por la artista navarra Diana García Roy, ha quedado expuesta de manera permanente para la oración y veneración de los fieles en el interior del templo. Al evento asistieron autoridades civiles, miembros del Cabildo Metropolitano y numerosas religiosas procedentes de distintas casas de España. Es importante señalar que, aunque la nueva imagen reside ahora en la basílica, el cuerpo de la santa permanece en la capilla de la Casa General de la Congregación, ubicada en el número 22 de la Plaza del Pilar.

Durante su homilía, monseñor Escribano destacó la profundidad espiritual de la fundadora, señalando que «no podemos entender estos cien años sin mirar el rostro» de la santa. El arzobispo recordó que Genoveva no se encerró en su propio dolor físico o en la soledad de su juventud, sino que supo transformarlos en un «puente hacia los demás». Asimismo, subrayó que la santa enseñó a sus seguidoras que «el mundo se sana reparando» y que los votos no son una carga, sino «las alas para volar hacia el necesitado». En palabras del prelado, su legado demuestra que «Dios no busca instrumentos perfectos, sino corazones dispuestos».

En el marco de las celebraciones, la superiora general del Instituto, la Madre Enedina Fernández Bueno, ofreció la ponencia titulada «Memoria agradecida. Volver a las raíces para abrazar el futuro». Durante su intervención, recordó a las 19 religiosas que profesaron junto a la fundadora en 1925 y subrayó la vigencia del carisma original en el contexto actual. «Como religiosas angélicas debemos seguir dando respuesta a las personas que viven en soledad», afirmó, al tiempo que destacó que la familia angélica se mantiene viva y aumenta gracias a la participación de los laicos.

Esta entronización supone un reconocimiento de la Iglesia a una figura profundamente vinculada a la historia de Zaragoza. Con este acto, la congregación deja un legado visible de su compromiso con los más vulnerables en uno de los centros marianos más importantes del mundo.

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