La Subcomisión para la Familia y la Defensa de la Vida de la Conferencia Episcopal Española expresa su «profundo dolor» ante el caso de la joven de 25 años y reclama un refuerzo en los cuidados y el acompañamiento frente a la «desesperanza».
La Conferencia Episcopal Española ha reaccionado con «profundo dolor» ante el caso de Noelia, la joven de 25 años que hoy recibirá la eutanasia. Los obispos señalan que su historia refleja una mezcla de sufrimientos personales y carencias institucionales que interpelan a la sociedad, exigiendo una mirada capaz de reconocer «el peso del sufrimiento psicológico, la soledad y la desesperanza».
Desde la Subcomisión para la Familia y la Defensa de la Vida, subrayan que la eutanasia y el suicidio asistido no son actos médicos, sino una «ruptura deliberada del vínculo del cuidado». En este sentido, califican estas prácticas como una «derrota social» cuando se presentan como respuesta al dolor humano. Inciden en que, en el caso de esta joven, «no estamos ante una enfermedad terminal, sino ante heridas profundas que reclaman atención, tratamiento y esperanza».
La Iglesia defiende que la dignidad humana es un valor intrínseco que no depende de la percepción subjetiva ni del grado de autonomía. Por ello, sostienen que «la respuesta verdaderamente humana ante el sufrimiento no puede ser provocar la muerte, sino ofrecer cercanía, acompañamiento, cuidados adecuados y apoyo integral».
Finalmente, los prelados trasladan su afecto a Noelia y su familia, haciendo un llamamiento a reforzar los recursos de atención psicológica y las redes de apoyo para los más vulnerables. Concluyen que, «cuando la vida duele, la respuesta no puede ser acortar el camino, sino recorrerlo juntos» para evitar que nadie se sienta descartado.
El comunicado está suscrito por el presidente de la subcomisión, Mons. José Mazuelos obispo de Canarias, junto a los obispos Mons. Ángel Pérez Pueyo, Mons. Santos Montoya, Mons. Antonio Prieto y el obispo emérito Mons. Gerardo Melgar.








