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La Iglesia se pone al día

No solo en España, sino en todo Occidente, asistimos a un varonil resurgimiento de los valores tradicionales: patria, familia, religión. Aparentemente, los jóvenes no son cristianos, pero de algún modo están inclinados a serlo. Las últimas estadísticas —provenientes de medios poco sospechosos— arrojan luz sobre las nuevas generaciones, que ya no votan con la mano izquierda tanto como antes. Paradójicamente, la deconstrucción de la masculinidad y la familia ya les huele a boomer. Y, al redescubrir su identidad, se topan con la religión.

Una alumna, después de una explicación sobre las posturas teístas dentro de la filosofía, me dijo con un suspiro: «Ay, a mí me gustaría creer en Dios y ser cristiana». Y quién lo puede negar: esto supone un terreno propicio para la evangelización. El renovado interés por la religión es obvio. Los expertos en religión —sean filósofos, teólogos, historiadores o apologetas— frecuentan los pódcast generalistas, que hoy son el areópago de pensamiento de los chavales. En el nuevo escenario, el cristianismo está de moda. 

Pero tiene, al mismo tiempo, un peligro real: el de convertir el cristianismo en un apéndice más de la batalla cultural. Creer primero en la patria y, solo después, en la religión católica, como un revestimiento de España. Este giro ideológico corre el riesgo de pervertir por completo el proceso evangelizador.

Durante mucho tiempo, algunos sectores de la Iglesia, por cierto complejo de inferioridad y por vergüenza de una cierta connivencia con opresiones pasadas, han querido ponerse a la moda en materia ideológica… cuando la moda era la apertura. Hoy, si la Iglesia quisiera ponerse simplemente a la moda, asumiría discursos que, en su propia naturaleza, son contrarios al Evangelio. 

Solo se me ocurre un camino, que es un camino de verdadera conversión y transformación social: se trata de ir a la esencia del cristianismo. La comunidad eclesial fracasa si, en su propuesta pastoral, no pone a Cristo en el centro. Esto implica, más que trasnochadas experiencias de entretenimiento cristiano preNetflix, una propuesta radical que ponga a Cristo en el centro, mediante la oración, el silencio, la rectitud de vida y el compromiso eclesial. Solo así se responderá al anhelo de los jóvenes, solo así la Iglesia se pondrá al día.  

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