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La oración del fariseo y la oración del publicano

Gracias, Jesús, por enseñarnos a orar. Hoy nos das la gran lección de la oración. Y, Jesús, te fijas en dos actitudes ante la oración: a través de la oración del fariseo y la del publicano. Dos formas de dialogar contigo, dos maneras de plantearnos la relación contigo y dos posturas ante el prójimo. El
fariseo, una persona religiosa, cumplidor, muy escrupuloso de todos los mandamientos, de todas las normas. Pero ¿qué pasaba? Que le faltaba amor, estaba seguro de sí mismo y despreciaba a los demás. Esta oración superior, no humilde, no te agrada. Cómo rechazas sus expresiones: “Oh, Dios, te doy gracias porque no soy como los demás”.

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