El Patriarcado Latino de Jerusalén ha publicado este jueves en su página web una actualización del estado de la parroquia católica y de los fieles en Gaza. Lo han hecho a través de una conversación telefónica con el padre Gabriel Romanelli, párroco de la Sagrada Familia de Gaza, que no se encuentra en la zona en estos momentos. Estaba fuera cuando se desató el ataque de Hamas y ya no ha podido volver.
«Como saben, solo hay 1.017 cristianos viviendo en Gaza. Muchos de ellos están siendo acogidos por la Iglesia, en particular los residentes de la zona de Rimal, que ha sido objeto de violentos bombardeos. Me informaron que cuatro de nuestras familias cristianas han perdido sus hogares, destruidos por la guerra. Actualmente, se encuentran en el edificio de la iglesia», explica Romanelli.
El sacerdote cuenta que la Iglesia católica ha abierto los tres espacios de los que dispone para recibir a los más necesitados: la iglesia, el Centro Santo Tomás de Aquino y la Escuela de la Sagrada Familia. En estos momentos, hay más de 150 personas alojadas. Las religiosas de la zona también están ayudando y sirviendo a las familias en la medida de sus posibilidades.
Romanelli cuenta que están racionando los suministros para tener suficiente durante el mayor tiempo posible. También explica que el acceso a electricidad es limitado y que el combustible está a punto de agotarse.
«No tenemos suficiente agua, por lo que la estamos usando con prudencia y principalmente solo para beber. Como todo el mundo sabe y ve a través de las noticias, debido a la destrucción y la devastación dejada por la guerra, apenas quedan suministros, y en su mayoría son inexistentes. Por lo tanto, no podemos comprar nada ni satisfacer las necesidades de la gente», añade.
Tras comentar que recibió la llamada del papa Francisco y que le transmitió que haría todo lo posible para poner fin a esta «horrible guerra», ha concluido con una reflexión: «El resultado de la guerra es devastador; por lo tanto, debe llegar a su fin rápidamente, de hecho, debería detenerse, ahora mismo. El deterioro de la posguerra en el sector de la salud y otros sistemas tendrá un impacto significativo en nuestra vida normal, aquí en la franja. Por no hablar del efecto psicológico, el miedo y los desórdenes que esta guerra dejará en el pueblo de Gaza. ¡Muchos sufrirán! Por lo tanto, pedimos a todos, y a todos los funcionarios, que hagan sus máximos esfuerzos para detener esta guerra de inmediato».







