El galardón está dotado con 10.000 euros. Los representantes de estos grupos denuncian que, con la prohibición ambiental de entrar en la selva para sus pueblos, se les está condenando a un futuro tierras ni ciudadanía
Las asociaciones Abowani y Okani, que trabajan con el pueblo pigmeo Baka en Camerún, han sido galardonadas con el Premio Mundo Negro a la Fraternidad 2024. La ceremonia de entrega tendrá lugar mañana, sábado, después de que el presidente de Abowani, Luc Ndeloua, y el encargado de Asuntos Jurídicos y Políticos de Okani, Timothée Emini, se hayan encontrado con los medios de comunicación a lo largo de esta semana en la sede madrileña de los Misioneros Combonianos.
La Asociación Abowani fue fundada en 2007 en la localidad de Mintom, en la provincia del Sur, gracias al programa Acción de gestión duradera de los bosques integrando a las poblaciones pigmeas baka, financiado por la Unión Europea. «La seguridad para nuestra cultura es fundamental y tenemos que mantenerla», ha señalado Ndelou. «A pesar de que los pueblos pigmeos conocemos muy bien la selva en profundidad, no podemos acceder a ella, y eso dificulta nuestra misión», ha agregado, como principales retos en su labor.
Los pueblos baka solían vivir en la selva, pero hoy, las férreas políticas ambientales de reservas naturales les han expulsado de ella y tienen que vivir como ciudadanos de segunda clase entre otras etnias como los bantúes, que les consideran inferiores, sin acceso a tierras ni a la ciudadanía en muchos casos. Los datos son esclarecedores: de 180 diputados de la Asamblea parlamentaria, no hay ninguno baka, como tampoco tienen presencia alguna en el Senado. Esto es debido a las dificultades burocráticas para presentarse como diputado, tarea imposible para una etnia sin recursos y con poca formación.
Por su parte, Okani nació un año antes en Bertoua, provincia del Este, impulsada por cinco grandes comunidades pigmeas de la zona —Andom, Loussou, Nkolbikon, Mayos y Bonando— y con el apoyo del programa denominado Asociación por la autopromoción de las poblaciones del este de Camerún, impulsado fundamentalmente por misioneros católicos. «Los grupos de pigmeos tenemos desafíos, la protección de la selva nos dificulta el acceso a ella y otro de nuestros grandes retos es la discriminación social que sufrimos, hay una discriminación muy alta del pueblo baka», ha denunciado su responsable de Asuntos Jurídicos y Políticos. «Si hay alguna Iglesia que se haya caracterizado por la defensa de nuestro pueblo, esa es la Iglesia católica», añadió, ya que, a nivel local, muchas misiones católicas ofrecen educación y salud a su pueblo, además de atención espiritual. Por otro lado, la Iglesia como institución se ha posicionado en muchos momentos al lado de los pigmeos en la defensa de los derechos humanos, tanto a nivel estatal como municipal. «La Iglesia católica se ha implicado mucho en el bienestar de los pueblos Baka, estamos muy agradecidos», ha sentenciado.
Gracias a la tarea de asociaciones como Abowani y Okani, hay algunos brotes verdes, habiendo conseguido por primera vez que el Ministerio de las Selvas del país dé permiso a un grupo baka a entrar en una zona de una reserva natural el país. Y han escrito una carta abierta al presidente de gobierno de Camerún para pedirle que entre los 30 senadores que puede designar él personalmente, incluya alguno de su etnia. Además, reconocen con gran alegría que los jóvenes, a pesar de la influencia occidental, están tomando cada vez más conciencia de la necesidad de mantener sus raíces.
Además de contribuir a la elaboración de los estatutos y conseguir la legalización por parte del Estado, los programas anteriormente citados han organizado talleres para que líderes bakas de diferentes comunidades se formen en la gestión de este tipo de asociacionismo étnico. Pese a que ambos proyectos ya han llegado a su fin, tanto Abawoni como Okani han seguido adelante con sus actividades gracias al empeño de sus dirigentes, aunque condicionados por proyectos y apoyos financieros externos.
Así las cosas, Luc Ndeloua y Timothée Emini clausurarán el XXXVII Encuentro África, que se celebrará este próximo fin de semana. En esta ocasión, la reflexión que se propondrá a los asistentes será «Los primeros. Pueblos indígenas de África hoy». La primera jornada, prevista para mañana, 1 de febrero, se desarrollará en la Sala de Exposiciones de los Misioneros Combonianos, a partir de las 18:00 horas. El encuentro se retransmitirá en directo a través del canal de Mundo Negro en YouTube. El próximo domingo, 2 de febrero, a las 11:30 horas tendrá lugar la clausura del Encuentro con la ya tradicional celebración eucarística en la parroquia de la Santísima Trinidad, en la que participarán tanto el coro parroquial Satri como el coro Karibu.








