El presidente de la Junta de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco; el obispo de Zamora, Fernando Valera; y el presidente de la Fundación Edades del Hombre y de la Conferencia Episcopal Española, inauguran la muestra, que se podrá visitar hasta la primavera de 2026
EsperanZa no es solo una mera sucesión de obras de arte, ni siquiera una selección de piezas sobre un tema concreto. EsperanZa, como se titula la vigesimoctava edición de las Edades del Hombre, que este año tiene como sede Zamora, es un viaje, una experiencia, un relato, un anuncio de que el mal no tiene la última palabra. De que hay esperanza. Sin embargo, este anuncio, que tiene como fundamento la resurrección de Jesucristo, no está exento de sufrimientos, soledades y sin sentidos, de muerte. La muerte precede a la resurrección y la fe pide paciencia. Todo eso aparece en la muestra.
Fue este jueves cuando se dio el pistoletazo de salida a la exposición, sin presencia de la Casa Real —irá la reina emérita la próxima semana—, pero con numerosas autoridades civiles y eclesiásticas, entre otros, el presidente de la Junta de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco; el presidente de la Fundación Edades del Hombre y de la Conferencia Episcopal Española, Luis Argüello; y el anfitrión, el obispo de Zamora, Fernando Valera.
La propuesta expositiva comienza a 750 metros de la catedral, en la iglesia de San Cipriano, donde se ponen las bases esperanzadoras para lo que se va a vivir en la catedral del Salvador. En el gran templo de la Iglesia en Zamora, conviven obras centenarias y contemporáneas, de diversos estilos, que muestran el dolor y la esperanza, la muerte y la resurrección, el miedo y la misión. Siempre como tránsito de uno a otro por la experiencia de Cristo.
El recorrido se divide en el preludio la iglesia de San Cipriano y tres Momentos en la catedral: Pasión, Resurrección y Misión. Para ello, el comisariado ha hecho una excelente selección de piezas, 85 en total, entre las que destacan obras de Salzillo, Berruguete, Goya, El Greco… Y Picasso o Velázquez, dos figuras que se estrenan en Las Edades del Hombre.
Fe, esperanza y manera de vivir
El propósito de esta propuesta es, según explicó Luis Argüello en las intervenciones protocolarias, enlazar fe, esperanza y manera de vivir, «la fe que fundamenta y nos abre a la esperanza, que tiene la capacidad de generar cultura».
Así, frente a una época post —de posdemocracia, poshumanismo…—, el también arzobispo de Valladolid ha subrayado que la propuesta de la Iglesia quiere ser propositiva, «de esperanza, en la que veamos en la cruz seca unos brotes de esperanza», ha dicho en clara referencia al cartel.
Lo que se busca es que «en ese coloquio de fe y esperanza con la razón, con el afecto, con la voluntad, generemos una manera de vivir, de relacionarnos, de mirar alrededor, de abrazar y trabajar». Y esto, ha añadido, se prueba en la condición samaritana de nuestra Iglesia.
Refiriéndose al primer gran documento de León XIV, a la exhortación Dilexi te, subrayó que del amor de Cristo «brota la posibilidad de una nueva cultura y la llamada a ser samaritanos con los hombres y mujeres de hoy».
Respuesta a la vulnerabilidad
Por su parte, el obispo de Zamora ha recordado que la muestra es una respuesta a la vulnerabilidad de Jesús en nuestro pueblo, pues él lleva las marcas de la fragilidad de nuestras vidas y pueblos. El pueblo —ha añadido— que sufre los estragos de los incendios, de la despoblación, del abandono y de multitud de heridas, a veces sin sanar. «Es ahí donde los cristianos vemos la cruz de Cristo», ha subrayado.
Inmensa riqueza
La última intervención corrió a cargo de Fernández Mañueco, que dijo que Las Edades del Hombre es ya «una de las principales manifestaciones artísticas de nuestro país», esa «tarjeta de presentación de la inmensa riqueza cultural y patrimonial vinculada a la religión, al mensaje de Jesús».
También defendió que es, además de cultural, un modelo de desarrollo económico y social, «basado en una gestión moderna, eficaz e imaginativa de nuestro incomparable patrimonio religioso y cultural».








