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León XIV, ante la comunidad católica: «Su forma de vivir, unidos y en paz, es un gran signo»

En su primer día en África, el Papa se ha presentado como «un peregrino de paz», ha mostrado sus respetos a la nación en el Monumento a los Mártires, ha visitado la Gran Mezquita y se ha encontrado con la comunidad católica

El evento que cerró el primer día de León XIV en Argelia fue el encuentro con la comunidad católica en la basílica de Nuestra Señora de África. Un encuentro en el que agradeció el testimonio de los cristianos en esta tierra y propuso tres claves de la vida cristiana: la oración, la caridad y la paz y unidad.

«La oración une y humaniza, refuerza y purifica el corazón, y la Iglesia en Argelia, gracias a la oración, siembra humanidad, unidad, fuerza y pureza a su alrededor, llegando a lugares y contextos que solo el Señor conoce», dijo sobre el primero de los aspectos.

La segunda clave es la caridad, el amor fraterno que animó el testimonio de los mártires recordados durante el encuentro. «Frente al odio y a la violencia, permanecieron fieles a la caridad hasta el sacrificio de la vida, junto con tantos otros hombres y mujeres, cristianos y musulmanes. Lo hicieron sin pretensiones y sin clamor, con la serenidad y la firmeza de quien no presume ni desespera, porque sabe en quién ha puesto su confianza», añadió.

Finalmente, puso encima de la mesa la paz y la unidad:  «La paz y la armonía han sido características fundamentales de la comunidad cristiana desde sus orígenes, por deseo mismo de Jesús».

Y añadió: «En un mundo donde las divisiones y las guerras siembran dolor y muerte entre las naciones, en las comunidades e incluso en las familias, su forma de vivir juntos, unidos y en paz es un gran signo. Así unidos, difundan la hermandad, inspirando en quienes los rodean deseos y sentimientos de comunión y de reconciliación, con un mensaje tanto más fuerte y claro cuanto testimoniado en la sencillez y en la humildad».

En la Gran Mezquita

OSV News. Guglielmo Mangiapane. Reuters

A primera hora de la tarde, el Papa entró en la Gran Mezquita de Argel, la tercera más grande del mundo tras las de Meca y Medina. Tras admirar la construcción, se retiró para encontrarse con el rector, Mohamed Mamoun Al Qasimi.

León XIV respondió, precisamente, con unas palabras improvisadas a la intervención del rector: «Buscar a Dios es reconocer la imagen de Dios en cada criatura, en los hijos de Dios, en cada hombre y mujer creados a imagen y semejanza de Dios. Esto significa para nosotros que es muy importante aprender a vivir juntos con respeto por la dignidad de cada persona humana».

Encuentro con la sociedad civil

Pasado el mediodía de hoy, lunes, León XIV ha sido recibido por el presidente de Argelia, Abdelmadjid Tebboune, en el Palacio Presidencial de Argel. Posteriormente, durante su encuentro con las autoridades, representantes de la sociedad civil y el cuerpo diplomático en el Centro de Convenciones Djamaa el Djazair, el Pontífice se ha presentado ante la nación como un «peregrino de paz».

Recordando su vínculo personal con la tierra de san Agustín, el Papa ha vuelto a destacar la identidad religiosa de todo el país como poderosísimo motor para la concordia: «Somos hermanos y hermanas, porque tenemos al mismo Padre en los cielos; el profundo sentido religioso del pueblo argelino es el secreto de una cultura del encuentro y de la reconciliación», ha afirmado, subrayando que, precisamente, reconocerse como una sola familia es la llave para abrir las puertas cerradas del mundo actual.

El Papa ha elogiado asimismo la hospitalidad de las comunidades árabes y bereberes, vinculándola con la práctica de la «sadaka» —limosna—, la cual ha definido como algo más que caridad, un acto de justicia: «Injusto es quien acumula riquezas y permanece indiferente ante los demás. Esta visión de la justicia es simple y radical: reconoce en el otro la imagen de Dios». En este sentido, ha lanzado una dura advertencia contra las sociedades que se consideran avanzadas pero excluyen a los más débiles: «Una religión sin piedad y una vida social sin solidaridad son un escándalo a los ojos de Dios».

Haciéndose eco de sus predecesores Benedicto XVI y Francisco, León XIV ha instado a Argelia a utilizar su perspectiva histórica para influir en el equilibrio global y combatir lo que ha denominado como «tentaciones neocoloniales». Así, dirigiéndose a los gobernantes, ha recordado que el poder debe ser una forma de servicio, pues «las autoridades están llamadas no a dominar, sino a servir al pueblo y a su desarrollo. La acción política encuentra, por tanto, su criterio en la justicia, sin la cual no hay paz auténtica».

Uno de los momentos más emotivos del discurso se ha producido con la referencia a la geografía espiritual de la región. Dado este contexto, el Pontífice ha pedido proteger el mar y el desierto de la degradación humana y la explotación. «¡Ay de nosotros si los convertimos en cementerios donde muere también la esperanza!», ha exclamado, instando a luchar contra quienes se lucran con la desgracia ajena y especulan con la vida humana. «Multipliquemos los oasis de paz; denunciemos y eliminemos las causas de la desesperación», ha proclamado, como una prioridad urgente.

Finalmente, el Papa ha abordado la tensión entre la vida moderna y el sentido religioso, advirtiendo sobre los peligros del fundamentalismo y la secularización extrema, que pueden convertir los símbolos religiosos en «lenguajes blasfemos de violencia». Ante estas «polarizaciones absurdas», ha propuesto una educación basada en el pensamiento crítico y la libertad. «Debemos trabajar por la sanación de la memoria y la reconciliación entre antiguos adversarios», ha concluido, antes de invocar bendiciones sobre todo el pueblo argelino.

Visita al Monumento a los Mártires

CNS. Lola Gómez

En el Monumento a los Mártires de Argel, León XIV ha rendido homenaje a la historia de toda la nación, pronunciando un discurso centrado en la reconciliación y la paz. Ante las aproximadamente 5.000 personas que se han congregado en la terraza de este conjunto arquitectónico, el Pontífice ha proclamado que la verdadera libertad es una elección diaria y que la paz real emana del perdón.

De este modo, tras saludar al público con la paz del Resucitado, , ha recordado su vínculo personal con la tierra argelina, señalando que, aunque ya la visitó anteriormente como religioso agustino, lo hace en esta ocasión como Sucesor de Pedro y, sobre todo, como «un hermano, feliz de poder renovar, en este encuentro, los lazos de afecto que unen nuestros corazones».

Tras depositar una corona de flores en el monumento, León XIV ha elogiado la nobleza del pueblo argelino, al que ha definido como «joven y fuerte», destacando que en su seno «la amistad, la confianza y la solidaridad no son simples palabras, sino valores importantes que dan calidez y fortaleza a la convivencia». En este sentido, el Papa no ha querido obviar la complejidad del pasado en la conformación del país, una «historia dolorosa, marcada incluso por períodos de violencia», pero que ha sido superada con «valentía y honestidad». Así, ha definido su visita concreta a este monumento como un tributo a un pueblo que ha luchado de manera perseverante por su «independencia, dignidad y soberanía».

Así las cosas, uno de los puntos centrales de su mensaje ha sido la naturaleza de la paz, la cual, según sus palabras, no es un concepto vacío: «En este lugar recordamos que Dios desea la paz para cada país; una paz que no es solo ausencia de conflicto, sino expresión de justicia y de dignidad». El Pontífice ha ido, incluso, más allá, al ligar la paz con la necesidad de sanar heridas internas: «Esta paz solamente es posible con el perdón. La verdadera lucha por la liberación se ganará definitivamente solo cuando la se haya conquistado la paz en los corazones».

Y ha advertido asimismo sobre el peligro de perpetuar rencores en un escenario internacional cada vez más convulso, señalando que «mientras los conflictos se multiplican continuamente en todo el mundo, no se puede añadir resentimiento al resentimiento, de generación en generación». Por el contrario, ha asegurado que «el futuro pertenece a los hombres y a las mujeres de paz» y que, en última instancia, «la justicia triunfará siempre sobre la injusticia».

Por último, el Santo Padre ha destacado el papel central de la fe en la identidad argelina, calificándola como una joya en su tesoro cultural. «Un pueblo que ama a Dios posee la riqueza más verdadera», ha señalado, haciendo un llamamiento a que los creyentes sean hombres y mujeres «sedientos de justicia y de unidad».

Y en una crítica directa al materialismo, ha citado las Escrituras para cuestionarse «¿de qué le servirá al hombre ganar el mundo entero si pierde su vida?», como contrapunto a los caídos que honra el monumento, quienes «perdieron la vida, pero en otro sentido, entregándola por amor a su pueblo». El Pontífice ha concluido recitando las Bienaventuranzas, enviando un mensaje de esperanza a los afligidos y a quienes trabajan por la paz, antes de trasladarse al Palacio Presidencial para continuar con su agenda oficial.

Vuelo y recibimiento oficial

OSV. Guglielmo Mangiapane, Reuters

León XIV ya está en África. Esta mañana despegó del aeropuerto de Roma-Fiumicino el vuelo papal con destino directo a Argel pasadas las 9.05 horas, con el Pontífice y su séquito a bordo. Es la primera vez que un Papa pisará Argelia en viaje apostólico. Con este vuelo, el Santo Padre empezaba la primera etapa de su tercer viaje apostólico internacional, una gira de diez días por el continente africano en la que visitará cuatro países: Argelia, Camerún, Angola y Guinea Ecuatorial. Durante el vuelo, se ha servido un desayuno a bordo y el Santo Padre se ha hecho la tradicional fotografía con la tripulación y ha saludado a los periodistas.

Tras la ceremonia de bienvenida, el Papa ha rendido homenaje al país que lo acoge con la visita al Monumento a los Mártires, inaugurado en 1982 para conmemorar el vigésimo aniversario de su independencia de Francia. El programa de hoy, 13 de abril, incluye también una visita de cortesía al presidente de la República y una reunión con autoridades, representantes de la sociedad civil y el cuerpo diplomático. Por la tarde, visitará la Gran Mezquita de Argel y el Centro de Acogida y Amistad de las Hermanas Misioneras Agustinas de Bab El Oued. Esta visita rinde homenaje a la memoria de dos religiosas agustinas recoletas asesinadas el 23 de octubre de 1994 cuya historia hemos rescatado en ECCLESIA. La jornada concluirá con un encuentro con la comunidad argelina.

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